FMI recomienda políticas de ajuste para Argentina
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Reconoce que las presiones sobre la balanza de pagos se han mantenido relativamente bajo control en lo que va de 2015, sin embargo, alerta sobre la brecha entre los tipos de cambio oficial y paralelo que se amplió hasta aproximadamente un 50% en septiembre, "a pesar de los intentos del Banco Central de aumentar la oferta de divisas y respaldar la demanda del peso argentino incluso mediante tasas de depósito más altas."
Para el FMI esta situación no podrá mantenerse en el tiempo. Según el documento, "La combinación de política monetaria y fiscal continúa siendo insostenible y los desequilibrios macroeconómicos, alimentados por la mayor monetización de los déficits fiscales y la sobrevaluación del tipo de cambio, han empeorado en 2015".
Estima que el crecimiento siga siendo de aproximadamente 0,5% en 2015, "con intensos controles cambiarios que continúan deprimiendo la inversión y las importaciones". Advierte que "el debilitamiento de los términos de intercambio, la recesión en Brasil (el principal socio comercial de Argentina) y la apreciación real del peso afectan a las exportaciones y contribuyen a profundizar la caída del superávit comercial".
En este contexto, vuelve a recomendar sus clásicas recetas de ajuste: "Para reactivar el crecimiento, Argentina debe eliminar las distorsiones microeconómicas, las cuales hacen todavía más necesario un ajuste macroeconómico.
En este punto, se enfatiza que "los controles cambiarios distorsionaron los precios relativos, generaron un mercado paralelo de divisas y erosionaron la competitividad. Se han congelado los precios de los servicios públicos, lo que ha abierto una brecha entre los precios minoristas y la recuperación de costos, mientras que los acuerdos de precios han contenido de manera temporal las fuertes presiones inflacionarias. Para indicar que "La corrección de esas distorsiones es crucial para una mejor asignación de recursos y un mayor crecimiento luego del ajuste de precios".
En este punto indica que "se necesitará un ajuste fiscal y una orientación monetaria más restrictiva para contener los efectos de la inflación y limitar las presiones de depreciación sobre el peso argentino. A su vez, la eliminación de los subsidios distorsivos y la reducción de la inflación allanarán el camino para alcanzar un crecimiento más equitativo."
Las proyecciones del Fondo parecen guardar coherencia con las políticas de ajuste que proclama el organismo. Así, a la recesión de 0,7% del año próximo se sumaría una inflación del orden del 25 ó 26%, con una reducción del gasto primario que pasaría de 37,9% del producto bruto en el corriente año a 37,3% en 2016 y una caída del déficit (primario) de 2,5% del PIB en 2015 a 2,2% en 2016.
También surge de los datos la perspectiva de un creciente endeudamiento. De acuerdo a los cuadros del FMI, la deuda pública del sector público pasaría de representar 45% del PIB en 2014 a 52% en 2015 y 55% el año próximo, dando por sentado que las futuras autoridades tendrán que recurrir al endeudamiento externo.
Uno de los pocos aspectos positivos que arroja el informe sobre la economía argentina es que se encuentra relativamente menos expuesta a una suba en la tasa de interés internacional. Los cálculos del Fondo estiman que un alza de 100 puntos básicos en la tasa de los fondos federales en Estados Unidos determina un aumento de 95 y 80 puntos básicos en las tasas a corto plazo de México y Perú, respectivamente y de solo 20 a 40 puntos básicos en Argentina.
• Deterioro y riesgos
En cuanto al contexto regional, las perspectivas económicas para América Latina y el Caribe han sido revisadas nuevamente a la baja. La nueva proyección implica que el crecimiento promedio del PIB real de la región sea levemente negativo este año (-0,3%) y que la región muestre una ligera recuperación en 2016 (0,8 %).
En conferencia de prensa, el responsable del Hemisferio Occidental del organismo, Alejandro Werner, afirmó que se destaca la renovada debilidad de los precios de las materias primas, en parte debida a la desaceleración de la actividad económica en China.
El precio del cobre, por ejemplo, cayó más de 25 por ciento en el último año, mientras que el de la soja disminuyó alrededor de 20 por ciento. El precio del petróleo volvió a retroceder en los últimos meses, con lo que la caída acumulada desde Junio de 2014 supera el 50 por ciento.
Los principales riesgos a nivel global, incluyendo un ajuste brusco de las tasas de interés de Estados Unidos o un enlentecimiento adicional en China, podrían afectar de manera desproporcionada a América Latina.





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