Acuerdo con el FMI: tasas y dólar estarán atados a la inflación 

Economía

Según un borrador del entendimiento, se buscará mantener tasas reales positivas y eso se fijará en función de la evolución de los precios y la acumulación de reservas.

La reducción del déficit de las cuentas públicas y una menor asistencia monetaria del Banco Central son dos de los ítems más importantes del acuerdo entre Argentina y el Fondo Monetario Internacional. El tercero es la meta de acumulación de reservas internacionales. Según un documento borrador del entendimiento que pulen el equipo técnico del FMI y las autoridades nacionales, al que accedió Ámbito, el acuerdo contempla un sendero de acumulación de u$s5.800 millones en 2022, u$s4.000 millones en 2023 y u$s5200 millones en 2024.

Es esa acumulación de reservas la que determinará a su vez el nivel de fluctuaciones en el tipo de cambio, que buscará mantener la competitividad de enero de 2022. En ese marco, tanto el tipo de cambio como las tasas de interés fijadas por el Banco Central tendrán algún tipo de relación con la evolución de la inflación.

“La determinación de la tasa de interés real tendrá en cuenta medidas de inflación coincidentes y prospectivas que se actualizarán mensualmente, teniendo en cuenta otros factores, como la evolución de las reservas”, dice el borrador del entendimiento (fechado el 12 de febrero) en el capítulo de “Política monetaria y cambiaria”. A su vez, explicita el documento, “la tasa de variación del tipo de cambio oficial preservará la competitividad al mantener el tipo de cambio efectivo real en general sin alteraciones en relación con los niveles de finales de enero de 2022”.

Según el borrador del documento, las nuevas estimaciones de inflación hablan de un rango entre 38% y 48% este año, con una meta de reducción gradual de 5 puntos porcentuales al año.

Tal como había anticipado Ámbito, el objetivo que persigue la metodología de actualización cambiaria en el acuerdo con el FMI busca lograr un equilibrio entre ajustar el tipo de cambio sin hacer un salto devaluatorio y que, al mismo tiempo, no impacte en la inflación. Lo que sí parece estar más encaminado en los diálogos es que esta nueva metodología ataría la evolución del tipo de cambio con la inflación. Sin embargo, según supo Ámbito, aún persisten diferencias respecto de la tasa de depreciación que se aplicará en el movimiento.

Intervención en el dólar

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Respecto de las intervenciones en el mercado oficial de cambios, el diálogo con el FMI establece que “serán coherentes” con el “objetivo de acumulación de reservas” al mismo tiempo que aclara que tendrá “en cuenta la variabilidad que proviene de la estacionalidad y de episodios temporales de volatilidad excesiva”. Es decir, el Banco Central se reserva la capacidad de intervenir activamente en el mercado ante situaciones disruptivas y evitar de esta manera bruscos saltos devaluatorios que enciendan aún más el motor de la inflación.

Sin embargo, el documento establece limitaciones en otros mercados, como por ejemplo “en el mercado a término sin entrega de instrumentos” en el cual solo intervendrán “a aquellas circunstancias en las que se requiera orientación en el marco de política monetaria”. En otras palabras, el Banco Central limitaría su intervención en el mercado de futuros y también en el de bonos, que permite contener la brecha cambiaria entre los dólares financieros y el dólar mayorista. Esto último ya había sido anticipado por el presidente del Banco Central, Miguel Pesce, en una entrevista con Ámbito.

En materia cambiaria, los diálogos con el FMI contemplan que el control de capitales “seguirá siendo un elemento clave”, aunque aclara que “a medida que las condiciones se normalicen” se buscará “flexibilizar las regulaciones sobre pagos a la importación para apoyar la recuperación económica”. También, hacia fin de este año, contempla una modificación de la ley penal cambiaria que permita “mejorar el marco de sanciones” para permitir la “introducción de la autorización de multas administrativas”.

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