La Argentina buscará cerrar con el FMI y el Club de París antes de abril 2022; vencen u$s6.000 millones

Economía

Es la deuda que el país debería afrontar en el primer trimestre del año próximo si no mediara un acuerdo. Habrá mayor intensidad en las conversaciones en los últimos meses del año.

Si la información con que cuenta el Gobierno es la correcta, la Argentina recibirá hoy el aval formal del Fondo Monetario Internacional (FMI) al flamante “puente de tiempo” cerrado con el Club de París. Será en la presentación semanal del vocero de la entidad, Gerry Rice, que dará la habitual conferencia de prensa de los jueves y, seguramente, será consultado por la novedad. Acto seguido, confirmaría que las negociaciones entre el país y el organismo que maneja Kristalina Georgieva continuarán bajo la fórmula de la “buena fe” para llegar a buen puerto en las discusiones para lograr firmar un “Facilidades Extendidas”. Si bien ninguna de las partes hará referencia concreta a los tiempos para llegar a ese acuerdo; las partes saben que hay un frontera dura.

En marzo de 2022 Argentina deberá afrontar el primer y crucial pago de unos u$s4.039 millones (3.567 millones de capital y unos 472 millones de intereses) que se le deben al FMI por el stand by firmado durante el gobierno de Mauricio Macri en 2018.

Se trata del vencimiento más oneroso desde que está vigente el acuerdo hoy suspendido; y que antecede a un complicadísimo 2022 donde Argentina debería pagarle al Fondo unos u$s 20.000 millones totales incluyendo capital e intereses; estos últimos sin calcular punitorios; los que el país espera se eliminen.

Pero, para que esto ocurra, se necesitará que una vez terminadas las elecciones de noviembre, se acelere la voluntad de firma de una Carta de Intención con el Fondo; que luego derive (puede ser después de marzo), en la concreción del ansiado Facilidades Extendidas. Hay una limitación importante en el tiempo, y nuevamente vinculado con los vencimientos del stand by. En junio 2022 vencen otros u$s 5.353 millones con el FMI, divididos en 4.943 millones de capital y 410 millones en intereses. El mayor pago de todo el stand by llegaría tres meses después. En septiembre habría que girarle al Fondo unos u$s 5.931 millones de capital y otros 340 millones de interés; lo que representaría el mayor desembolso de todo el plan firmado en el 2018. En diciembre de 2022 habría que pagar unos 5.631 millones de capital y 269 millones de intereses.

Aseguran desde Economía que los planes con el Fondo incluyen la liquidación de los dos pagos de u$s 1.900 millones que Argentina debe hacerle al organismo en septiembre y diciembre de este año. Se trata de los primeros dos pagos que incluyen capital, comprometidos en el stand by firmado durante el Gobierno de Macri; y que sin acuerdo vigente no pueden ser refinanciados. Esto implica que deben ser pagados sí o sí. Salvo que el gobierno quiera convertirse en el primero en la historia del país en no cumplir con los compromisos firmados y vigentes.

Siguiendo la misma lógica, la administración de Alberto Fernández y su ministro Martín Guzmán siempre cumplieron en tiempo y forma con los pagos al organismo, incluyendo tanto los intereses liquidados por el stand by como las cuotas mensuales que Argentina debió concretar para mantener su estatus de socio con el FMI. Y lo bien que hizo. Esos compromisos son los que habilitan al país a poder recibir los u$s 4.350 millones en DEG que en la última semana de junio el board de FMI aprobaría.

Mientras tanto, ayer quedó oficialmente bautizado desde el propio Club de París el concepto de “puente de tiempo”, el esquema que le permitirá al gobierno ganar un tiempo fundamental, medido más en términos políticos que económicos o financieros. Argentina podrá postergar hasta el 30 de marzo de 2022 el pago de los casi u$s2.000 millones que se le deben al organismo integrado por los países más importantes y desarrollados del mundo.

Las negociaciones bilaterales de gobierno a gobierno entre Alberto Fernández y líderes europeos, sumado a las gestiones anteriores del ministro Martín Guzmán con sus colegas de países acreedores clave como Alemania, Francia, Holanda y Japón (este último en las instancias finales de la negociación), tuvieron mucho que ver con las circunstancias económicas y financieras mundiales ocasionadas por la pandemia; y derivaron en la decisión de los estados miembros del Club de descartar cualquier tipo de acusación de haber llevado al default a un país en vías de desarrollo en medio de una tragedia sanitaria endémica de consecuencias aún imposibles de mensurar en su totalidad.

Esos mismos estados europeos no quisieron quedar en la historia como los culpables de haber llevado al default a un deudor, en medio de la crisis mundial. Menos por u$s2.000 millones. Y mucho menos si ese país no pedía dinero, quitas o moratorias; sino simplemente poder pagar luego de haber superado la pandemia. Obviamente en todas las reparticiones diplomáticas de esos países en Argentina, se envió el dato sobre la interna dentro de la coalición gobernante en el país sobre qué hacer con el acuerdo con el FMI; y la imposibilidad de llegar a una negociación exitosa con ese organismo financiero antes de las elecciones legislativas de noviembre. Con todo esto el acuerdo con el FMI pasará ahora al 2022.

En términos políticos, el “puente de tiempo” le permitirá al oficialismo llegar a las elecciones legislativas de noviembre sin la presión de estar en situación de default. Y, lo más importante, sin estar en medio de polémicas internas sobre si aceptar o no las exigencias del FMI para cerrar un Facilidades Extendidas clásico; el que, tal como adelantó este diario, no podrá extenderse más allá de los 10 años de vigencia.

El acuerdo cerrado por Guzmán con el Club de París le permitirá al oficialismo pasar las conclusiones de la relación futura con el FMI para diciembre o el primer trimestre del año próximo; tiempo suficiente para negociar los términos de una Carta de Intención, sin que esta complique las expectativas legislativas del oficialismo. Y así discutir los términos en situaciones políticas menos alteradas y, con el aval de Washington, lograr un poco más tiempo para estirar todo lo que se pueda el momento de comenzar a pagar.

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