16 de febrero 2022 - 00:00

Precios: Gobierno confía en que habrá comprensión desde el FMI

A cambio de la comprensión ofrecen desde Buenos Aires que este mismo ejercicio comiencen los ajustes que, en un sendero a 2025, lleven a un equilibrio fiscal, a un dominio total de la política monetaria y, en consecuencia, a alcanzar posibilidades serias de una inflación más dominable.

PRECIOS CUIDADOS
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El Gobierno asegura que el sostenimiento de la inflación en niveles graves y altos está conversado y que no será impedimento para cerrar el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI). Siempre y cuando el alza de los precios de este año esté acompañado por el comienzo de la búsqueda del equilibrio de las principales variables macroeconómicas en discusión con el organismo, especialmente la contracción de los subsidios a las tarifas, la emisión monetaria en vías de control y la racionalización en el tratamiento de la política cambiaria. Sin embargo, esta flexibilidad no debería repetirse para 2023. Y se buscará llegar a un ejercicio próximo con porcentajes más cercanos a los últimos años del kirchnerismo en el poder entre 2012-2015 (cerca de 25%), en lugar de los niveles actuales más “macristas”.

Según la visión del oficialismo, una inflación para 2022 por arriba del 40%, si bien no es ni esperable ni defendible por ninguna de las partes en negociación, tampoco es el factor fundamental para cerrar o dinamitar el Facilidades Extendidas Reloaded que se discute a tiempo de descuento en estas mismas jornadas. Para la interpretación del Palacio de Hacienda, es imposible pensar en que el ritmo del alza de los precios de este año se reduzca de manera sostenida; y, en realidad, la pelea debe darse en ubicar el Índice de Precios al Consumidor (IPC) por debajo del 50,9% de 2021. Se le reclama a Washington que no haya presiones sobre este capítulo, y que se comprenda que acelerar a la baja implicaría un ajuste monetario y real imposible de aplicar. Este año, y en los 10 que duraría el acuerdo.

A cambio de la comprensión ofrecen desde Buenos Aires que este mismo ejercicio comiencen los ajustes que, en un sendero a 2025, lleven a un equilibrio fiscal, a un dominio total de la política monetaria y, en consecuencia, a alcanzar posibilidades serias de una inflación más dominable. Se le reclama al FMI que tenga en cuenta que este mismo ejercicio comienza, aunque tenuemente según los criterios ideales del organismo, la reducción de los subsidios a las tarifas de los servicios públicos, con la disminución de los alcanzados por el beneficio en zonas teóricamente más pudientes de los usuarios. Por ahora es un tema aún en debate entre los negociadores.

Sin embargo, el capítulo más importante en discusión es el de las consecuencias de la modificación de la política cambiaria ante la exigencia dura del FMI de reducir la brecha cambiaria entre el oficial y los alternativos legales y de los otros. Esa brecha debería ubicarse este mismo año más cerca del 50% que del 100% actual. Es uno de los ítems más difíciles de acordar del temario, dado que implica que los precios del blue y los dólares financieros se sostengan en un nivel similar a las cotizaciones actuales, pero que el oficial se acelere a un ritmo que debería cubrir un trayecto de casi 50% de devaluación paulatina durante 2022. El problema que ve el Gobierno en esta estrategia es que el alza del oficial inevitablemente presionaría sobre los precios; y, a diferencia de lo que sucede con el blue y el financiero, con justificación técnica. No se podría impedir que gran parte de esa corrección cambiaria actualizara algunos valores de insumos para la producción, los que luego se trasladarían a los precios. Será este uno de los principales temas a discutir con el FMI en estas mismas horas.

El gran temor del oficialismo ante el dato de una inflación de 3,9% es que la evolución del índice se estacione por encima del 3% durante el primer semestre del año. Esto determinaría que la inflación de 2022 cierre el año por arriba del indicador del 50,9% del ejercicio 2021, cuando sus expectativas originales eran que circulara, si bien no el utópico 33% que figuraba en el fallido presupuesto diseñado por Martín Guzmán y que fue rechazado por el Congreso, alrededor de un 40%. Con el resultado de enero, la proyección para el primer trimestre se ubica por arriba del 11% y más cerca del 13 que del 12%. Si continuara la tendencia, en el primer semestre la evolución de la inflación se ubicaría cerca del 25%. Sólo un control y dominio de los precios en el segundo semestre que permitan ubicar al índice por debajo del 20%, le permitiría al Gobierno pelear un ritmo menor en 2022 frente a 2021.

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