Rapetti: "El acuerdo con el FMI puede ayudar a generar confianza"

Economía

En diálogo con Ámbito, el economista aseguró que no mostrar un plan es un error y que hay que dar certidumbre a los que todos los días "están obligados a tomar decisiones".

Martín Rapetti es de esos economistas que no hablan todo el tiempo, pero que sigue atento la coyuntura del país. Es docente de macroeconomía II en la UBA y también investigador de CONICET en el área de Economía en el Centro de Estudios de Estado y Sociedad (CEDES). En diálogo con Ámbito aseguró que la estabilidad es una condición necesaria para poder resolver los problemas de fondo que explican la crisis que atraviesa el país. Apunta además que un acuerdo con el FMI puede ser una oportunidad de generar consensos a más largo plazo en el país.

Periodista: ¿Qué análisis hace de lo que pasó en las últimas semanas?

Martín Rapetti: Me gustaría empezar diciendo que esa crítica que escuché decir a muchos colegas de que están poniendo parches me parece un poco injusta, porque cuando tenés situaciones como la que tuviste en las últimas semanas lo primero que tiene que hacer la política macroeconómica es detener el pánico y estabilizar. El paciente estaba volando de fiebre y se la bajaste. No curaste la enfermedad pero diste el primer paso. La estabilidad es condición necesaria y por lo pronto esta semana (por la semana pasada) le vino bien a la economía. Respecto de lo que está pasando en la economía, con la volatilidad y la situación tan crítica que estuvimos viendo las últimas semanas, mi visión no es muy distinta al diagnóstico del equipo económico. Estoy de acuerdo con que los principales factores que estuvieron detrás de las crisis cambiarias y financieras en Argentina no se están mostrando hoy con nitidez. El tipo de cambio no tiene signos de estar atrasado, hay superávit de cuenta corriente y comercial, está despejada la carga de servicio deuda externa del sector público, las tarifas de servicios públicos -que tienen que tener un reacomodamiento- no están atrasadas en niveles en los que estábamos en otras ocasiones en la historia. Y te diría que en el frente fiscal, si uno quita la asistencia que hizo el Tesoro por COVID (léase IFE, ATP y las moratorias) y la caída de la recaudación por la recesión y el parate, el cuadro estructural no luce tan mal. No estás tan lejos del entorno del equilibrio. Si uno quiere, los huesos de la macroeconomía no están en una situación que den lugar a una crisis. Ahora, la pregunta es por qué está pasando lo que está pasando. Creo que hay dos elementos que están interrelacionados. Uno es todo el financiamiento monetario que recibió el Tesoro a través del Banco Central, que son magnitudes importantes sin dudas. Tal vez en otro contexto macroeconómico se podrían haber digerido sin una enorme tensión. Pero el elemento que sí me parece que está jugando un rol clave es que ese aumento muy fuerte en poco tiempo de la liquidez convive con una gran crisis de confianza.

P: ¿Qué implica esa crisis de confianza?

MR: Tiene al menos dos capas. Una más superficial, que es todo lo vinculado al marco de política macroeconómica: al Presidente no le gustan los planes y eso se refleja luego en el diseño de la política económica y macroeconómica. En una situación como esta, y más en Argentina, un plan es necesario porque uno de los roles centrales de la política pública es darle un horizonte al sector privado y a la sociedad de qué trayectoria prevé el gobierno que va a seguir la economía. Y qué decisiones de política va a tomar para conducir a la economía en esa trayectoria que prevé. Cuando el gobierno no anuncia un plan y no cuenta esta historia en este marco de incertidumbre agrava el problema. El ministro intentó que eso fuera satisfecho por el Presupuesto y en una situación de mayor normalidad tal vez eso hubiera sido suficiente, pero no lo ha sido y eso me parece que requiere que haya mayor claridad. Además de que obviamente hubo varias voces en el equipo económico, no hubo una mirada muy nítida. La segunda capa, que ya no es tan superficial sino más profunda, es que el gobierno no transmite una idea muy nítida respecto de cuál es su visión de la economía. En un momento se sienta a hablar con los empresarios pero después los critica, se dice que es un gobierno capitalista pero se facilitan que se armen versiones con comportamientos no capitalistas por ejemplo las tomas de terrenos o lo que pasó con Vicentin. En un gobierno que es de coalición, que tiene todas estas dificultades y que tiene además una historia previa, ese discurso no manifiesta una visión muy clara hacia dónde quiere ir la economía. Entonces se genera desconfianza.

P: ¿Qué influencia tienen las tasas de interés en la relación entre el dólar y los pesos? ¿Piensa que la baja al comienzo de la pandemia aceleró la brecha?

MR: Si, creo que fue un error. Le puso un piso muy alto a la brecha que después cuesta revertir. Por no tener centralizada la toma de decisiones en materia económica se tienen muchos objetivos que pueden ser temporalmente contrapuestos. Hoy es un momento de estabilizar, entonces si hay que tener la tasa un poco más alta es mucho más importante tener estabilizado al dólar que estimular el crédito. Me parece que la política de tasas podría haber tenido un poco más de nitidez que la decisión de portafolio priorice al dólar en vez de las tenencias en pesos. Igual, como estrategia general, la tasa es un instrumento más débil para acomodar las decisiones de cartera que la intervención cambiaria. Creo que es fundamental que un Banco Central en un país como la Argentina acumule reservas y tenga un stock alto para que no tenga que necesitar del incentivo vía tasa de evitar la dolarización. Como lo hizo en el período 2002-2011. Ahí el Banco Central tenía mucho poder de fuego porque tenía reservas y las acumulaba. Pero estamos en una situación en donde eso no ocurre.

P: ¿Hay un riesgo de atar parte del financiamiento actual a la evolución del dólar en el futuro?

MR: Es un riesgo. El caso que se menciona ahora de los Tesobonos mexicanos es eso. Vos podés transitoriamente usar dólar linked en una situación de nervios. Ahora, si no corregís lo que genera la expectativa de devaluación, el dólar linked no te va a salvar de eso.

P: ¿Cuánto se puede vivir en una economía con una brecha alta?

MR: Se puede vivir mucho tiempo pero no es deseable. Argentina vivió 4 años, el último mandato de Cristina Kirchner, con cepo y con brecha creciente. Más moderada que la actual porque lograron mantenerla. Una economía que tiene dos precios para la misma cosa no funciona bien y debilita al actor que tiene que ser el principal proveedor de estabilidad en una economía como la Argentina que es el Banco Central. Cuando tenés un precio caro y un precio más barato para la misma cosa todo el mundo quiere ir a comprar donde está barato y vender donde está más caro. Y el que vende en el mercado barato es el Banco Central y quien tiene que comprar es el BCRA pero no le venden porque quieren ir a vender más caro. Cuando pasa esto el BCRA tiene mucha dificultad para acumular reservas y eso es lo que necesitamos en una economía como la Argentina.

P: Hace instantes decía que una de las capas de la crisis de confianza era la inexistencia de un plan. El gobierno ya dijo que no mostraría un power point. ¿Debería hacerlo o con dar algunas señales alcanza?

MR: Cuando uno hace un power point sabe que no maneja el comportamiento de una economía. Uno toma decisiones de política económica que trata de inducir comportamientos para llevar a cabo el plan que se propone. Además de que la política puede ser inefectiva, hay un montón de elementos que pueden ser exógenos, como lo que pasa afuera del país. Nosotros somos una pequeña cáscara de nuez navegando en un océano tumultuoso. O sea que en ese sentido es cierto que uno no puede trazar un plan. Yo creo que esa orientación proviene más de una decisión más política que técnica. Y me parece que es un error, respetuosamente lo digo. Entiendo la filosofía pero uno de los roles centrales de la política económica es disminuir el marco de incertidumbre que vive cualquier persona. Porque si un gobierno no le dice al verdulero, al pyme o al gran empresario que tiene todos los días que abrir su negocio qué economía se va a esperar en los próximos días, semanas y meses, es muy difícil tomar decisiones en este contexto para la gente que está obligada a tomar decisiones. En ese sentido me parece que sería conveniente. Por otra parte, me da la sensación de que el FMI va a pedir que transparente un plan más concreto. Creo que es una decisión política que trasciende al ministro.

P: ¿Qué piensa sobre las declaraciones de que no va a haber una devaluación?

MR: La grieta se mete en estas cosas entonces se aprovecha para decir "para qué va a decir que no van a devaluar, porque si después tienen que devaluar se desdicen". Pero ¿qué va a decir un ministro, "sí, voy a devaluar"?. Eso es una chicana. Más allá de la declaración, muchos economistas no vemos al tipo de cambio en una zona de atraso. Obviamente acá hay que pensar que el dólar cumple dos funciones. Por un lado, es un precio que calibra la competitividad de la economía en sus vínculos comerciales con el resto del mundo. En ese rol el tipo de cambio no pareciera estar desalineado. Ahora, el dólar también cumple un rol en equilibrar los portafolios financieros. Ahí está el punto. ¿Hay demasiados pesos en la economía? Si hubiera demasiados pesos el dólar tendría que subir para licuar esa masa de pesos. Y yo vuelvo al punto: ciertamente se volcaron muchos pesos a la economía. Ahora si uno mira esa cantidad de pesos no dice "sí, es obvio que hay demasiados pesos". Hay elementos para el juicio. La clave es que, si el sector privado tiene confianza de que la cosa está gobernable, se demandarían esos pesos y no se necesitaría llevar al tipo de cambio a $180. El elemento que me parece central es la confianza y eso requiere mostrarle a la sociedad y al sector privado en qué dirección y cómo cree que va a ir la economía.

P: ¿Qué ayudaría?

MR: La negociación con el FMI va a cumplir un rol importante y va a ordenar. Creo que, muy paradójicamente por la historia tan traumática y dificultosa que hemos tenido con el FMI, tal vez esta negociación con el Fondo sirve como ancla o como elemento coordinador para lograr grandes acuerdos en la Argentina. Tal vez el Fondo es la institución que viene a desgrietizar la Argentina, porque claramente nuestro vínculo con el Fondo va a ser largo, va a trascender esta administración y entonces va a querer que ese acuerdo tenga un soporte que trascienda el Gobierno. El Fondo usa un término "ownership", significa que el dueño de ese acuerdo es la Argentina (no un partido o un gobierno) y me parece que es muy saludable la iniciativa que está teniendo Martín Guzmán en su idea de llevarlo al Congreso. Ese puede ser un evento muy fuerte en términos de regenerar la confianza. Mostrar que más allá de todas las diferencias que podamos tener en distintos aspectos de la vida cívica en 4 o 5 cosas centrales de la economía hay un acuerdo. Eso puede ayudar a regenerar la confianza. Y creo que Cristina Kirchner, que es una muy hábil política, en su carta tal vez está anticipando esa necesidad.

P: ¿La economía real es capaz de generar divisas que permita una acumulación de reservas?

MR: Las exportaciones son una materia de mediano plazo y acá no estamos hablando ni siquiera del corto plazo. Estamos hablando de semanas. El desarrollo exportador es un proceso que lleva años. Creo que el gobierno tiene que contar una historia, porque tenemos buenas historias para contar.

P: ¿Como cuáles?

MR: Este país está muy barato en dólares. Tiene, pese a que se ha ido degenerando, un nivel educativo alto y mano de obra muy calificada. Estamos metiéndonos en un mundo en el que cada vez va a ser más fácil trabajar desde un país en otro país. En pocos años vamos a poder trabajar en una compañía china hablando chino mandarín con un traductor simultáneo hecho por una máquina con inteligencia artificial. Eso podría ser con toda la economía vinculada al conocimiento, para lo cual Argentina tiene una ventaja o es un faro dentro de América latina. Está en los primeros lugares. Después tenemos una agroindustria muy pujante, no solo porque tenemos tierra fértil sino también empresarios que han sido muy capaces y han acumulado décadas y décadas de conocimiento y de iniciativa. Tenemos todo un desarrollo en materia de energía, que es Vaca Muerta, que no nos va a convertir en un Emirato sudamericano pero sí vamos a poder ser un país que no solo satisface sus necesidades domésticas sino que puede ser exportador neto sin duda en poco tiempo. Tenemos toda la riqueza mineral. Está el litio, que no va a hacer un cambio de la noche a la mañana, pero es otra fuente que está ahí. Y después tenemos una industria con una sinergia muy positiva entre el mercado doméstico y el mercado externo. Argentina tiene una base industrial razonable para su estado de desarrollo bastante por encima del promedio latinomaericano con un mercado doméstico que puede ser un trampolín para las exportaciones. Obviamente la industria argentina es muy heterogénea, que muchas veces se la critica, pero es porque la Argentina es así heterogénea. A mí me gustaría escuchar más al Gobierno de todo lo que tenemos para desarrollar por delante y me parece que está al alcance, pero hay que tomar decisiones que pueden tener algunos costos en el corto pero que en esa dirección nos beneficiaríamos todos.

P: Respecto del acuerdo con el FMI, ¿qué contenido debería tener la discusión?

MR: Los títulos son reforma tributaria, reforma laboral, reforma previsional. Sobre la reforma previsional, me parece que la Argentina tiene que dar una discusión respecto de cuánto dinero dedica a los adultos mayores, donde la pobreza es menor al 10%, a los más chicos, donde hay casi 50% de pobreza. El presupuesto es limitado y hay problemas de justicia, porque todos son merecedores de derechos pero también tenés que saber cómo lidiar con las restricciones. Respecto a la reforma tributaria y laboral, uno puede encararlo diciendo que hay que bajar impuestos y flexibilizar las relaciones de trabajo. Esa es la narrativa más tradicional, no la quiero deslegitimar ni criticar a mis colegas que piensan así pero yo creo que esa mirada pierde de vista algo que, por la historia de stop and go permanente de la Argentina, el país no pudo resolver dos cosas en simultáneo: la inclusión social y la rentabilidad capitalista que permita la acumulación de capital y la ganancia de productividad. El desarrollo económico es acumulación de capital y ganancia de productividad y eso debería generar mejores ingresos para todos. Después podemos hablar de cómo se distribuye pero todos de alguna manera mejoran. Argentina es una sociedad muy igualitaria, cosa que a mí me gusta, pero no se trata de un tema de gusto sino que se trata de un tema de que si no se toma noción de esto cualquier proceso de transformación económica se va a bloquear si no se contempla la equidad. El desafío es cómo tener un proyecto de desarrollo económico pro-producción, pro-acumulación de capital, pro-productividad y al mismo tiempo inclusivo. Yo creo, y no tengo claridad pero hay que explorarlo, que hay formas asociativas y cooperativas. Que, por ejemplo, la reforma laboral pueda implicar mayor flexibilización en la organización de la producción, que es una cosa que reclama el empresariado, pero también debería ver la posibilidad de incluir en la toma de decisiones y en las ganancias a los trabajadores. Podemos pensar en reformas laborales que sean de inspiración escandinavas o alemanas (en donde en los boards de las empresas participan los trabajadores) y en donde las ganancias de productividad se reparten también con los trabajadores. Si uno le pide al trabajador mayor flexibilidad para que las empresas sean lo suficientemente flexibles en este mundo tan complejo, bueno hagámoslo porque es necesario preservar esas empresas y hacerlas dinámicas, pero asociemos a los trabajadores en esa toma de decisiones y beneficios. No sé cómo es la fórmula pero tiro el aroma de lo que podríamos explorar.

Dejá tu comentario