El economista Rodolfo Santángelo, presidente Macroview, consideró que el FMI y el Gobierno lograron preservar sus más firmes principios ideológicos, en el marco del entendimiento anunciado por la administración nacional. Por un lado, el organismo consiguió imponer una política monetaria dura, mientras que el Gobierno impuso su idea de política fiscal laxa.
Rodolfo Santángelo: “El FMI logró preservar su catecismo monetario y el Gobierno, el fiscal”
El economista, presidente de la consultora Macroview, cree que no es la mejor combinación la de una política monetaria dura y una fiscal laxa, como sería el programa que se negocia con el organismo de crédito.
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Santángelo consideró que “es mejor tener esto a no tenerlo” y advirtió que para dentro de dos años el país va a tener que volver a los mercados voluntarios porque empezarán a vencer los bonos renegociados por Martín Guzmán al inicio de la gestión.
A continuación, los principales conceptos de la charla que mantuvo con Ámbito:
Periodista: ¿Cómo analiza el entendimiento que logró el Gobierno con el FMI?
Rodolfo Santángelo: De confirmarse, es mejor tenerlo que no tenerlo. Tener acceso a desembolsos para pagarle al Fondo es mejor que entrar en atrasos o en default. A cambio viene una política económica en la que las dos partes han privilegiado sus prejuicios ideológicos.
P.: ¿Por qué?
R.S.: El Ministerio de Economía ha impuesto o ha logrado que la corrección fiscal sea relativamente baja, si es que se confirma lo que está anunciado. Sobre todo en 2022 no hay prácticamente nada, lo cual no significa que sea fácil porque todavía va a requerir un tema de los subsidios y las tarifas que es más importante de lo que se está anunciado.
P.: ¿Y el Fondo que logró con esto?
R.S.: Por el lado del Fondo, creo que ha negociado una política monetaria muy dura, con muy bajo financiamiento monetario del déficit fiscal, lo cual obligaría al Tesoro a recurrir a deuda y subir la tasa de interés.
P.: ¿Qué opina de ese mix de políticas?
R.S.: No es la combinación que más me gusta pero es la que tenemos y obviamente el desenlace va a venir por el lado de las reservas y ver si con esto se puede tranquilizar el mercado cambiario, por lo menos que quede neutro, de la mano de un año en el que sector externo pinta como muy justo.
P.: ¿No se puede decir que si bien el FMI permite poco ajuste fiscal, por otro lado obliga con la política monetaria?
R.S.: Es una política fiscal relativamente laxa contra una política monetaria relativamente dura. Salvando las distancias es lo mismo que fue el inicio del gobierno de Mauricio Macri, política fiscal blanda con política monetaria dura. Yo creo que es mejor tener una política fiscal dura con una política monetaria blanda. El FMI logró preservar su catecismo monetario y el gobierno su catecismo fiscal.
P.: ¿Cuál sería a su criterio la corrección fiscal más complicada de llevar adelante?
R.S.: Se vienen algunos temas muy delicados. De ellos creo que el de las tarifas públicas es el más importante. Ahora se está llamando a audiencias públicas para electricidad y gas. Hay que ver qué aumentos resultan. Es imposible bajar los subsidios sin subir las tarifas.
P.: ¿Cómo puede resultar este programa?
R.S.: Este es un tipo de programa que a la larga va a terminar como en 2018 y 2019, por más que ahora estemos con control de cambios y en aquel momento no, con una tasa de inflación más alta de la que ambas partes quieren porque es lo que termina haciendo la tarea sucia que la política económica no quiere hacer.
P.: Si el FMI obliga a aplicar una fuerte restricción monetaria, ¿podrá Guzmán conseguir financiamiento en el mercado local?
R.S.: El mercado local es muy chiquito. Digo siempre que es como meter un elefante en una cristalería. Un tamaño de déficit fiscal para los parámetros internacionales no es tan elevado, para el mercado local es gigantesco.
P.: Hay algunos economistas que plantean que no está claro si el FMI permitirá contabilizar a las reservas una futura devolución de Derechos Especiales de Giro. ¿Cual es su opinión?
R.S.: Para el FMI los DEG son pasivos. Son reservas brutas, pero no son reservas netas. Todo eso dependerá del número final que se termine negociando. Yo creo que más allá de cómo se defina, esto va a generar un aumento de las reservas brutas. Pero yo diría dos cosas más al respecto: el mercado cambiario tiene que tener un saldo positivo, aunque sea mínimo y que para el pago de deuda de organismos se consiga una refinanciación.
P.: ¿Se puede pasar a tener un mercado cambiario positivo?
R.S.: En el modelo del FMI el mercado cambiario positivo se pasa a lograr a partir de las restricción monetaria. Si la restricción monetaria es muy fuerte a la larga la demanda de dólares baja, pero es lo más difícil de lograr.
P.: Hay economistas que plantean que este acuerdo es por dos años y que en todo caso, si hay un gobierno de otro signo político en 2023, se negocia de nuevo. ¿Puede ser que eso ocurra?
R.S.: Creo que hay que distinguir dos cosas. Una de ellas es la macroeconomía en sí misma. Dentro de dos años empiezan a caer los vencimientos de los bonos que renegoció Guzmán, y para ese momento va a ser mejor que Argentina haya vuelto a acceder a los mercados de capitales, porque de lo contrario la capacidad de repago va a estar muy difícil. Lo del Fondo aparentemente va a demorar más porque va a haber cuatro años de gracia. Pero es cierto en que si te la pasás pateando vencimientos es como que te quedás toda la vida a vivir con el Fondo.
P.: ¿Se le podrá pagar a FMI con este tipo de programa?
R.S.: La Argentina devolvió los grandes paquetes con el FMI a partir de mecanismos excepcionales. Fueron las privatizaciones y los bonos de Menem y la soja de Néstor Kirchner. Esos paquetes, que fueron muy inferiores a los actuales, Y se devolvieron con recursos extraordinarios. Ahora no hay magnitud de fondos para repagar.
P.: ¿El contexto político puede influir en algo entonces?
R.S.: Por su puesto que influye. No soy de los que creen que todo depende de la política, pero sí que influye. Me parece que en el Congreso va a haber fuegos artificiales pero va a terminar habiendo una aprobación formal. Creo que con el board del Fondo también habrá fuegos artificiales, pero al final va a haber una aprobación. Pero creo que el contexto político va a influir a la hora de tomar decisiones y lo primero va a ser el aumento tarifario.
P.: Se puede decir que no habría problemas para aprobar el acuerdo, pero sí después…
R.S.: Creo que va a haber ruido, un tira y afloje, pero me sorprendería mucho que se cometa la irresponsabilidad de frenarlo desde ahora.




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