«Durante 2001, el sector energético (gas y electricidad en su conjunto hizo una transferencia de 10 mil millones de pesos al resto de la economía», dijo ayer a este diario Jacques Chambert-Loir, representante en la Argentina del grupo francés Total. Dijo también que «ahora el gobierno está trabajando sobre aumentos en el precio del gas y la electricidad a nivel mayorista, y sabemos que estudia valores diferenciales para los distintos consumidores».
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Total es una empresa francesa que está en la Argentina desde 1978 dedicada a la actividad petrolera. En 2001, expandió el negocio en el país y adquirió Central Puerto, la represa hidroeléctrica Piedra del Aguila y una participación accionaria de control en Transportadora del Gas del Norte. El representante francés enfatizó en que «hay una idea equivocada de que los empresarios estamos pidiendo aumentos que la gente no puede pagar, y desde hace más de un año, nosotros venimos planteando que se deben considerar los distintos sectores de la economía, y cobrar un precio razonable a los que pueden pagar, en primer lugar a los exportadores que se aprovechan de la energía a un precio muy inferior al de sus competidores de Chile y Brasil. Dijo que «ahora el gobierno está estudiandocuadros tarifarios diferenciales», y que en los encuentros mantenidos con el secretario de Energía, Daniel Camerón, éste se mostró partidario «de volver a los marcos regulatorios en el término de 12 a 18 meses».
Estimó que a fines de setiembre, calendario electoral mediante, podrían producirse los primeros aumentos. «
Aunque nadie va a rechazar un aumento -afirmó-; lo que esperamos no es una suba aislada sino una visión de largo plazo, porque en esta industria las inversiones no se decidende un día para otro, y porque necesitamosun horizonte para poder llegar a un acuerdocon los acreedores».
Chambert-Loir confirmó que el gobierno les pidió a las empresas que producen y comercializan gas en garrafas, incluir en los planes de Jefas y Jefes de Hogar un bono de 10 pesos para comprar una garrafa de 10 kilos, mientras que el precio del producto es de 23 pesos. Añadió que la negociación «todavía no se cerró», y señaló que «las compañías de gas podemos aceptar hacernos cargo del subsidio, pero nos preguntamos por qué no se podría hacer también para la harina». «En ese sentido, puntualizó, hay una discriminación».