12 de marzo 2008 - 00:00

Frenan fuga del dólar con auxilio mundial

Cuando el desplome del dólar parecía llevar la moneda por debajo del límite de 1,55 unidad por euro, llegó la noticia de un compromiso coordinado de los principales bancos centrales del mundo para inyectar enormes masas de liquidez. La respuesta del mercado de divisas fue inmediata y la moneda estadounidense recuperó rápidamente posiciones (finalizó en 1,532 por euro), aunque aún sigue extremadamente débil y con precios muy cercanos a los mínimos históricos.

La caída del dólar de los últimos meses se vincula con motivos estructurales de la economía norteamericana: déficit fiscal muy alto, abrupta disminución de las tasas de crecimiento, y un diferencial de la tasa de interés que juega en contra de inversiones en activos nominados en dólares.

Este último punto, los diferenciales de rendimientos en los principales mercados desarrollados, fue el que en estos últimos días agravó la caída de la divisa. La Reserva Federal norteamericana se apresta a volver a bajar la tasa de corto plazo la semana que viene: pasaría de 3% a 2,50%. Sin embargo, el Banco Central Europeo las mantuvo en 4% la semana pasada; y el Banco de Inglaterra, por arriba de 5%. Por ende, los inversores aprovechan para invertir en aquellos mercados que con tasas más altas presentan menos riesgos. Si a eso se suma la apreciación de las monedas (respecto al dólar), el negocio resulta espectacular.

La fuerte inyección definida ayer es lo que cualquier libro de texto aconseja cuando se produce una drástica reducción en los niveles de liquidez del mercado, haciendo peligrar el sistema financiero en su conjunto. La otra medida es la baja de tasas, pero no todos los bancos centrales están de acuerdo para llevarla adelante. En el caso del BCE (Banco Central Europeo), porque estaría poniendo en peligro su principal mandato, que es combatir la inflación.

Por lo tanto, el compromiso de poner a disposición de los bancos todos los recursos que requieran alivia, al mismo tiempo, la necesidad de una disminución aún más agresiva de las tasas por parte de la entidad que preside Ben Bernanke. A fines de la semana pasada se especulaba con una disminución de hasta 75 puntos básicos o incluso un punto entero. Pero ayer el consenso entre los operadores era que la reducción llegaría a «sólo» 0,5% (pasando de 3% a 2,50%, pero venía de 5,25% a mediados del año pasado).

  • Ayuda

    La extrema debilidad del dólar ayudó a recomponer algunas variables económicas en los Estados Unidos, por ejemplo, aumentaron las exportaciones en los últimos doce meses y se redujo el déficit comercial.

    Pero al mismo tiempo, esa misma pérdida de la divisa norteamericana genera efectos nocivos: la contracara de esta caída es la suba espectacular en los precios de las materias primas,soja, trigo, oro, petróleo y cobre, por sólo citar algunos casos. La inflación generada por los productos primarios, con gran impacto en energía y alimentos, ya se transformó en una preocupación mundial. China tuvo la suba de precios más alta de los últimos once años, mientras que Gran Bretaña y Estados Unidos también divulgaron los índices de inflación más altos de los últimos diez años.

    Cortar esta suerte de círculo vicioso de «dólar débil-soja y petróleo por las nubesinflación» se transforma casi en una obligación no sólo para la Fed sino para el resto de los bancos centrales de los bloques centrales.

    Los expertos coinciden en un punto: no se justifica un euro tan apreciado o, lo que es lo mismo, un dólar tan débil. El economista Rodolfo Santangelo, de M&S Consultores, graficaba ayer con un ejemplo muy terrenal esta situación: «Las cosas en París salen el doble que en Nueva York».

    La tendencia, por lo tanto, indicaría que tanto el euro como el petróleo y otras materias primas deberían retroceder contra el dólar. El problema es que nadie tiene muy claro por el momento cuándo se producirá la recuperación algo más firme de la moneda norteamericana.

    Resultará imposible determinarlo mientras se mantenga una serie de incógnitas: por ejemplo, cuál es el verdadero estado de los golpeados bancos estadounidenses o si las autoridades norteamericanas están a tiempo de evitar una recesión.

    Mientras tanto, habrá que esperar para determinar el impacto de la agresiva política de la Fed, que conjuga reducción de tasas y permanente inyección de fondos. Según la teoría clásica, este rezago monetario (o «monetary lag») es de seis a nueve meses. Por lo tanto, habrá que esperar hasta el tercer trimestre de 2008 para saber si Bernanke está en condiciones de ganarse la fama que supo obtener su antecesor, Alan Greenspan.
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