Frenan fuga del dólar con auxilio mundial
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La extrema debilidad del dólar ayudó a recomponer algunas variables económicas en los Estados Unidos, por ejemplo, aumentaron las exportaciones en los últimos doce meses y se redujo el déficit comercial.
Pero al mismo tiempo, esa misma pérdida de la divisa norteamericana genera efectos nocivos: la contracara de esta caída es la suba espectacular en los precios de las materias primas,soja, trigo, oro, petróleo y cobre, por sólo citar algunos casos. La inflación generada por los productos primarios, con gran impacto en energía y alimentos, ya se transformó en una preocupación mundial. China tuvo la suba de precios más alta de los últimos once años, mientras que Gran Bretaña y Estados Unidos también divulgaron los índices de inflación más altos de los últimos diez años.
Cortar esta suerte de círculo vicioso de «dólar débil-soja y petróleo por las nubesinflación» se transforma casi en una obligación no sólo para la Fed sino para el resto de los bancos centrales de los bloques centrales.
Los expertos coinciden en un punto: no se justifica un euro tan apreciado o, lo que es lo mismo, un dólar tan débil. El economista Rodolfo Santangelo, de M&S Consultores, graficaba ayer con un ejemplo muy terrenal esta situación: «Las cosas en París salen el doble que en Nueva York».
La tendencia, por lo tanto, indicaría que tanto el euro como el petróleo y otras materias primas deberían retroceder contra el dólar. El problema es que nadie tiene muy claro por el momento cuándo se producirá la recuperación algo más firme de la moneda norteamericana.
Resultará imposible determinarlo mientras se mantenga una serie de incógnitas: por ejemplo, cuál es el verdadero estado de los golpeados bancos estadounidenses o si las autoridades norteamericanas están a tiempo de evitar una recesión.
Mientras tanto, habrá que esperar para determinar el impacto de la agresiva política de la Fed, que conjuga reducción de tasas y permanente inyección de fondos. Según la teoría clásica, este rezago monetario (o «monetary lag») es de seis a nueve meses. Por lo tanto, habrá que esperar hasta el tercer trimestre de 2008 para saber si Bernanke está en condiciones de ganarse la fama que supo obtener su antecesor, Alan Greenspan.



