Con el tiempo ayudando en todo el país los norteamericanos se lanzaron a las calles y "shopping" iniciando la temporada navideña como si el 9-11 nunca hubiese ocurrido. Aunque los datos de la economía decían que las cosas siguen mal, los inversores decidieron hacerle más caso a lo que veían en la calle y lo que indicaba la historia apostando por una suba en la rueda abreviada del viernes. Es así que para cuando sonaba la campana de cierre a la una de la tarde, el Dow quedaba en 9.959,71 puntos, mostrando una mejora de 1,27%, en tanto que el NASDAQ subía 1,5%. Curiosamente los bonos del Tesoro tuvieron otra mala jornada y la tasa a 10 años se elevó a 5,011%. Según algunos, ante la falta de nuevas que lo justificasen y teniendo por delante otro esperado recorte de tasas de la Fed el próximo 11 de diciembre, esto fue el reflejo del renovado apetito que están mostrando muchos pasándose a bonos de mayor riesgo. Como ha venido ocurriendo, el dólar volvió a ganar terreno ante las demás monedas y cerró en 0,878 centavos por euro y 124,3 yenes. De alguna manera la jornada estuvo totalmente en línea con lo esperado, y la única sorpresa la dio el petróleo que se derrumbó a u$s 18,9 por barril luego de que los rusos anunciaran un recorte en la producción, que con suerte se puede llamar "nominal". De todas formas las empresas petroleras tuvieron una buena sesión, y de hecho prácticamente todos los sectores del mercado quedaron en positivo. De los 30 integrantes del Dow apenas Philip Morris quedó con una ligera baja. Hasta aquí las buenas nuevas. Sin desmerecer los argumentos a favor de un rally, lo cierto es que no hay nada muy claro. La mejora de 0,94% que experimentaron las blue chips o 0,24% de las tecnológicas, pareció ser demasiado poco para la semana.
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