Las ventas de Navidad (valor nominal) con tarjeta de crédito y débito de este año se incrementaron 25,4% respecto de 2002, según ATACyC, la cámara que nuclea a las emisoras de tarjetas de compra y crédito. El dato que acercan los emisores de las más de 100 marcas de tarjeta que se comercializan en la Argentina, emitidas por un centenar de entidades (bancarias y no bancarias), coinciden con lo que vienen manifestando todos los sectores que viven del comercio minorista, directa o indirectamente: esta temporada fue la mejor de los últimos tres años. Y si bien la comparación se hace con el «infierno» que fueron los finales de 2001 y 2002, también es un hecho -como marcaba este diario el viernes- que la instrumentación de planes «razonables» (cuotas sin intereses, tasas más bajas, bonificación de parte del IVA) funcionaron siempre y vuelven a hacerlo como un poderoso estímulo del consumo para vastos sectores de la sociedad.
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La información que da ATACyC, que surge de un relevamiento efectuado entre las principales administradoras de tarjetas, da tres razones básicas para esta fuerte recuperación de una tradición argentina: el uso del plástico como medio de pago. Veamos esas razones:
• desarrollo de políticas comerciales por administradoras y emisoras, junto a una mayor aceptación de los comercios, debido a los cada vez más extendidos planes de cuotas sin interés;
• mayor interés del público por el uso de las tarjetas, debido a las devoluciones del IVA instrumentadas por el gobierno (5% en débito y 3% en crédito); fuerte reducción de las tasas.
Como se ve, ningún misterio: si a los consumidores se les ofrecen posibilidades de financiar y/o diferir el pago de sus consumos, unido esto a un cierto clima de tranquilidad social, esos consumos se concretarán (en la medida, obviamente, de cada ingreso). Y si bien la Argentina es uno de los países menos bancarizados ya no del mundo sino de la región (ya perdía por «robo» en la comparación con Brasil, Chile y hasta Perú aun antes del «corralito», el «corralón» y la pesificación asimétrica) las tarjetas son aceptadas en cerca de 150.000 comercios en todo el país. Así, el plástico es -después del efectivo- el medio de pago más ampliamente utilizado y aceptado, y hoy -con restricciones crediticias o con reticencia de los argentinos a tomar deuda bancaria- son prácticamente el único vehículo de financiación que se utiliza en el país para consumos individuales. S.D.
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