19 de enero 2004 - 00:00

Fuerte riesgo para Mercosur

Si desde la Argentina se implantan políticas proteccionistas contra sus productos, Brasil advirtió que podría poner en práctica medidas similares, pero en sectores clave para nuestro país, como el petróleo y los granos. Así puso freno el gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva a los intentos argentinos de imponer restricciones a textiles y calzados brasileños, que según la Secretaría de Industria habrían crecido más de 230% durante 2003. Se prevé que esta semana la Argentina abandone oficialmente cualquier tipo de protección comercial para la importación de esos rubros. A lo sumo habrá trabas burocráticas para retardar su llegada.

Brasil reiteró la semana pasada a la Argentina una amenaza si desde el gobierno se aplica algún tipo de medida proteccionista a las importaciones de textiles, calzados u otro rubro donde la balanza comercial sea muy desfavorable. Se adoptarían medidas similares, pero contra las importaciones de productos clave como petróleo o granos argentinos. Como Roberto Lavagna considera que no es momento para generar un conflicto comercial con Brasil, no habrá medidas oficiales contra importaciones brasileñas. Por ahora, esta situación deja únicamente en manos de los productores textiles y de calzado privados de los dos países la posibilidad de un acuerdo, lo que también parece lejos de concretarse.

El mensaje del gobierno de Luiz Inácio Lula Da Silva, sobre la posibilidad de que Brasil aplique restricciones a las importaciones argentinas si desde este país se implementan medidas similares, fue traído personalmente por el vicecanciller Samuel Pinheiro Guimaraes. El funcionario llegó a Buenos Aires para inaugurar el período de negociaciones bilaterales, del primer semestre del año y donde la Argentina actúa como organizador al tener a su cargo la presidencia pro témpore del bloque. Antes de la llegada de Guimaraes, desde la Secretaría de Industria se habían distribuido cifras sobre las importaciones textiles y de calzado desde Brasil en 2003, en las que se mencionaba que éstas habían crecido más de 230%. La situación sería incluso más problemática en el caso de las importaciones de prendas de algodón y calzado deportivo, donde la cifra superaba ese porcentaje. Con estos números, el Ministerio de Economía «invitaba» al brasileño a diseñar algún tipo de medida bilateral para frenar o compensar la situación.

•Obligación

Guimaraes no sólo descartó cualquier adopción de medidas para frenar las exportaciones textiles, calzados o de cualquier otro producto brasileño hacia la Argentina, sino que, además, «explicó» que, de tomarse una medida similar, se estaría aceptando virtualmente que dentro del Mercosur ya no existiría el mercado de libre comercio que obliga a no tener aranceles o cupos para el intercambio de bienes entre los dos países. Explicó, además, que si la Argentina aplicarestricciones de este tipo, Brasil estaría habilitado para aplicar aranceles a exportaciones como el maíz, trigo o incluso el petróleo; todos sectores mucho más representativos e importantes numéricamente que los textiles. Para terminar el panorama, Guimaraes recordó en su estadía de cuatro días en Buenos Aires que la Argentina goza del beneficio extendido desde fines de 2001, de la posibilidad de importar bienes de capital sin aranceles de terceros países, algo aceptado por Brasil para ayudar a la recuperación de la economía local, y deslizó que incluso este beneficio podría terminar si se aplicaran restricciones unilaterales al comercio bilateral.

En realidad, esta amenaza no es nueva. Son los mismos argumentos que se aplicaban en los días de Fernando Henrique Cardoso cada vez que se mencionaba la existencia de algún tipo de «invasión» de productos brasileños durante la convertibilidad y, especialmente, luego de la devaluación del real en 1998.

Si bien no hay una posición oficial ya definida desde el gobierno de Néstor Kirchner, no hay planes de aplicar medidas proteccionistas formales tipo aranceles o cupos. «Sería terminar con el Mercosur tal cual lo conocemos, algo que no le conviene a la Argentina estratégicamente, y menos en un año donde se espera que se recupere sustancialmente la economía brasileña y aumenten las exportaciones», reflexionaba ayer a este diario un negociador de Economía. La posibilidad de aplicar incluso medidas burocráticas extra para la importación de textiles y de calzado desde Brasil (paraarancelarias) sería incluso un mecanismo más que marginal que sólo retrasaría el ingreso de estos productos.

Ante este panorama, sólo queda para implementar algún tipo de protección efectiva para frenar la importación de productos brasileños, la concreción de acuerdos entre privados y los fabricantes de los dos países. Hasta se habló de algún
«pacto de caballeros» que limite el envío de prendas y calzado desde Brasil a la Argentina.

Este tipo de esquema funcionó de alguna manera en el sector automotor a mediados de los '90, cuando se pensó en mecanismos de compensación. Sin embargo, la diferencia entre textiles y automotor es que
prácticamente no hay diálogo entre los fabricantes locales y los brasileños. Incluso existe cierta enemistad, con lo que cualquier tipo de acuerdo privado para frenar las importaciones textiles o de calzados desde Brasil para 2004 está hoy lejos de concretarse.

Dejá tu comentario

Te puede interesar