El gobierno estima que serán aproximadamente 400.000 los trabajadores en relación de dependencia que tendrán desde enero de 2003 más dinero en sus bolsillos por la suba en el mínimo no imponible (el ingreso a partir del cual comienza a pagarse el tributo) y los cambios en las deducciones especiales dentro del Impuesto a las Ganancias dispuestos por el Ministerio de Economía el 15 de diciembre del año pasado.
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Esta medida, impulsada por Roberto Lavagna para que los sectores con mayor poder adquisitivo cuenten con más efectivo durante el primer semestre de este año (o por lo menos mientras el ministro permanezca en el Palacio de Hacienda), rige desde el primer día de enero con lo cual ya este mes los beneficiados percibirán las ventajas.
El 20 de enero las empresas comenzarán a liquidar los salarios por el primer mes del año, con lo cual los empleados en relación de dependencia que están ahora excluidos en el aumento o que tienen menos descuentos que hasta diciembre de 2002 recibirán el dinero en efectivo durante los primeros días de febrero cuando se paguen los sueldos de este mes.
Estas 400.000 personas en conjunto percibirían potencialmente durante el año aproximadamente 200 millones de pesos más. Sin embargo parte de ese dinero será perdido por estos beneficiarios por el aumento de los aportes a las AFJP que se efectuará en marzo 2 por ciento, en julio 2 por ciento y en octubre 2 por ciento más, hasta llegar a incrementar de 5 por ciento a 11 por ciento el dinero derivado a las administradoras.
Un dato importante, y surgido de cálculos errados publicados ayer en otros diarios es que los empleados en relación de dependencia no perderán todo el dinero ganado con la rebaja de Ganancias por la suba de estos aportes, sino sólo 50 por ciento. El gobierno del presidente designado Eduardo Duhalde, deja atrás con la reducción de la presión en este impuesto como con el aumento de los aportes tanto parte del impuestazo de José Luis Machinea como la rebaja en los aportes a la jubilación privada decidido en noviembre de 2001 por Domingo Cavallo.
Lo que será inevitable es que el Estado pierda aproximadamente 200 millones de pesos anuales por la suba del mínimo no imponible, ya que el aumento de los aportes a las AFJP irán hacia las administradoras y no al fisco.
Según la norma dispuesta por el gobierno, los empleados en relación de dependencia que no pagarán el Impuesto a las Ganancias serán los que ganen más hasta 2.000 pesos por mes. En el caso de los trabajadores autónomos, estarán incluidos en el tributo a partir de una facturación de 10.020 pesos anuales, ya que la deducción especial se eleva de los 4.800 a 6.000 pesos. A esto hay que sumarle el mínimo no imponible de 4.020 pesos que impuso en su momento José Luis Machinea. Los trabajadores en relación de dependencia lo harán cuando tengan ingresos superiores a $ 22.020 por año, porque a los 4.020 pesos del mínimo no imponible hay que sumarle la deducción especial, que subirá a $ 18.000 de los $ 13.500 actuales.
Estas deducciones aumentarán si el trabajador es casado, ya que por cónyuge se le reconocen 2.400 pesos por año, es decir que una persona casada sin hijos tributa Ganancias cuando percibe más de 22.400 pesos anuales netos de aportes previsionales. Por hijo, la deducción subirá a 1.200 pesos anuales en lugar de los 1.020 actuales.
Hay que aclarar que para saber si un empleado tributa o no Ganancias, se deben tomar todos los ingresos del empleado y se le descuenta lo que paga por aportes previsionales.
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