Ginebra (EFE) - La Organización Mundial del Comercio dio ayer la razón a Brasil y a Tailandia en una disputa que ambos entablaron contra la Unión Europea por el incremento de aranceles a la importación de pollo salado, troceado y congelado, proveniente de esos dos países.
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Ambos grupos de árbitros del organismo multilateral emitieron sus informes finales sobre ese litigio comercial y coincidieron en que «las comunidades europeas han actuado de forma incompatible» con ciertas disposiciones del Acuerdo General sobre Aranceles y Comercio (GATT)», que data de 1994. • Modificación
En 2002, la UE modificó la clasificación del pollo salado para fines de importación, lo que originó que los aranceles aplicados a este producto pasaran de 15,4% de su valor a 1.024 dólares por tonelada. Con este cambio, el arancel al pollo troceado y salado de Brasil se incrementó en la práctica 75 por ciento.
Fuentes comerciales brasileñas dijeron que desde entonces y como consecuencia de la medida europea, «los exportadores brasileños perdieron u$s 300 millones al año por exportaciones no realizadas» al mercado comunitario.
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