Si algunos creen que, en materia política, se vuelve a los años setenta, mucho más inquietante se volvería esa regresión en el plano económico si se dispone la imposición de precios máximos para determinados productos. Al menos para uno: las garrafas de gas, producto que por el invierno el gobierno intenta acercarlo fácilmente a los sectores más desprotegidos. En ese aspecto, se ha pensado en una suerte de tope para las garrafas y, para que éstas se incluyan en los planes Jefas y Jefes, hasta se analiza la consideración de un bono que solvente parte del costo. No está claro aún quién pagará este subsidio.
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