Una de las cuestiones que están en debate en la mesa de los negociadores del ALCA es cuál será la sede administrativa de esa área comercial. Dos ciudades norteamericanas disputan como sede: Miami y Atlanta. Por eso resultó sospechosa la cantidad de dinero que aplicó Pepsi a financiar la reunión de esta semana en Miami. Puso u$s 150.000 para solventar la cumbre (la empresa que más aportó fue General Motors, con u$s 250.000). La clave para la generosidad de la empresa de bebidas habría que encontrarla en un detalle: Atlanta es la sede mundial de Coca-Cola. Pepsi no sólo avala, entonces, la cumbre de Miami sino, también, que la ciudad de Florida sea la sede del ALCA.
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