Por la disciplina inicial, esperan que sobrecumpla Guzmán la meta fiscal

Economía

Pese a acelerar gasto electoral igual podría darse señal de prudencia. Tras 0,5% del 1er semestre, prevén déficit primario anual en torno a 3,5% del PBI.

Aunque cayó en términos reales contra un año atrás, el gasto público se incrementó en junio respecto de los meses previos. Esta dinámica se acelerará en la antesala de las legislativas tras la decisión del Gobierno de apuntalar los golpeados ingresos familiares y la reactivación de la economía, interrumpida por la segunda ola. Pero lo cierto es que el resultado fiscal del mes pasado coronó un primer semestre de marcada disciplina fiscal, que dejó un rojo primario de apenas 0,5% del PBI. Así, los analistas sostienen que el Ejecutivo tiene margen para dar un mayor impulso expansivo en los próximos meses y, aun así, sobrecumplir con creces la meta presupuestada para 2021: 4,5%.

Martín Guzmán ya señaló públicamente que en la segunda mitad del año el déficit aumentará. Sin embargo, un cóctel de ingresos extraordinarios, un PBI mayor al pautado en el Presupuesto y la austeridad en el gasto durante la primera parte del año podrían ser el plafón que utilice el Gobierno para inyectar más recursos y, al mismo tiempo, dar una señal de prudencia fiscal con un ojo en la negociación con el FMI y otro en evitar sobresaltos cambiarios. La mayoría de los especialistas consultados por Ámbito anticipan un rojo más cercano al 3,5% del producto, sin contar los DEG que enviará el Fondo.

¿Qué ocurrió hasta acá? Primero, una moderación del gasto, que creció por debajo de la inflación. El puntapié inicial fue la suspensión a fines de 2020 del IFE y el ATP, los dos programas más grandes lanzados para paliar el impacto de la pandemia, que fueron reemplazos por instrumentos más focalizados. Aunque esto también convivió con un recorte en términos reales del gasto en jubilaciones y pensiones, la mayor partida del presupuesto: si bien en junio creció respecto de los meses anteriores por el segundo aumento de la fórmula de movilidad, cayó 7% interanual en términos reales.

Por el lado de los ingresos, ayudaron el boom de precios de los commodities y el llamado impuesto a las grandes fortunas. Según cálculos de la consultora Equilibra, entre las retenciones y el aporte extraordinario sumaron recursos por el equivalente a 1,5% del PBI en el primer semestre. Todo esto más que compensó el crecimiento de los subsidios para evitar una suba mayor de las tarifas y de la inversión en obra pública, el puntal oficial para la reactivación. Como resultado, el déficit primario acumulado hasta acá fue más bajo que el de los primeros tres años de Cambiemos.

En la segunda mitad del año, la cuestión cambiará. “Siempre hay una estacionalidad mayor del déficit en el segundo semestre”, señala Joaquín Waldman, economista de Ecolatina. Por caso, en 2016, 2017 y 2018 fue el doble que en el primero. La excepción fue 2020, que tuvo al segundo trimestre (de cuarentena más estricta) como pico del desbalance. “También va a haber una aceleración de los subsidios económicos, un aumento de las prestaciones sociales y serán menores los ingresos del Aporte Solidario”, agregó el analista. A eso se sumará el impulso fiscal que prevé dar el Gobierno. Aunque Waldman aclaró: “Hasta ahora los anuncios de políticas expansivas fueron escuetos”.

La consultora Equilibra estimó para el segundo semestre un rojo primario de 3% del PBI, impulsado por las medidas que se tomaron y las que, prevén, se ampliarán en los próximos meses “para dinamizar la economía antes de las elecciones”. Allí, incluyen bonos a jubilados y la ampliación de la Tarjeta Alimentar y el Potenciar Trabajo, entre otras. “El ‘push electoral’ vía consumo privado trepará a un punto del PBI en todo el año: 0,75% del PBI en el segundo semestre. Si contabilizamos el costo fiscal de programas de crédito a tasas subsidiadas y el mayor gasto de capital que prevemos para los próximos meses, el ‘push electoral’ total rondaría el 1,2% del PBI”, proyectó en un informe.

La consultora LCG coincidió con la expectativa de una aceleración del gasto. Aunque señaló que, tras el resultado del primer semestre, Guzmán podrá igualmente sobrecumplir la meta de déficit primario. Proyectó que este se ubicará abajo del 4% del PBI en todo 2021. Y consideró que, con esa estrategia, podría dar una señal “de cara a las negociaciones con acreedores y el FMI, y en paralelo satisfacer los reclamos domésticos”. “A su vez, aliviaría en buena medida las necesidades de financiamiento para lo que queda del año”, agregó.

Lorena Giorgio, economista jefa de Equilibra, proyectó que el rojo primario cerrará en 3,5%, un punto por debajo de la meta. Waldman, por su parte, adelantó que la nueva previsión de Ecolatina es del 3,4%. Ambos analistas recalcaron que esas estimaciones no incluyen dentro de los ingresos los u$s4.350 millones de DEG que enviará el FMI porque aún resta ver cómo se contabilizarán dentro de las cuentas públicas y en qué se gastarán finalmente (lo más probable es que el grueso vaya a los pagos de este año al propio Fondo). Si se tomaran en cuenta, el déficit bajaría otro punto porcentual hasta el 2,5% del PBI.

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