Rick Wagoner, presidente y CEO de General Motors, anunció ayer que la automotriz invertirá u$s 350 millones en una planta que erigirá en la ciudad de Lordstown (estado de Ohio) para la fabricación del Chevrolet Cruze, un nuevo modelo global de auto compacto que será presentado oficialmente este año en el Salón de París.
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El nuevo modelo forma parte de la estrategia de la compañía de impulsar la fabricación de vehículos compactos que respondan al diseño moderno y a la vez de alto rendimiento que están buscando los consumidores a nivel global. El Chevrolet Cruze se lanzará comercialmente en Europa el próximo año.
Si bien el monto no parece demasiado significativo para un mercado como el estadounidense, también es cierto que el anuncio envía una señal positiva en un momento en que GM sufrió pérdidas por u$s 15.500 millones en el último trimestre, y la compañía advierte que deberá practicar drásticos recortes en sus gastos y en el número de empleados. La austeridad forzada para enfrentar la crisis que se desató tras la espectacular trepada del precio del petróleo llegó al punto de obligar a GM a dejar de fabricar algunos modelos (los que más nafta gastan) de una de sus naves insignia históricas, la marca Cadillac, o -por caso- dejar de auspiciar los premios Oscar y Emmy. En sentido inverso, los esfuerzos de la automotriz pasan a enfocarse en la fabricación de modelos más pequeños, eficientes en el uso del combustible y de diseños más modernos.
En tanto, la mayor automotriz estadounidense no venderá por ahora, según lo planeado, su sector de camiones pequeños al fabricante de camiones y motores Navistar. Las dos empresas dejaron expirar una declaración de intenciones suscripta en diciembre, negociación que no arrojó resultados positivos para las partes. El motivo fueron las peores condiciones actuales del mercado, según Navistar.
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