22 de noviembre 2000 - 00:00

Gobernadores consiguen otros u$s 200 millones

Ayer se confirmó que al final de la negociación presupuestaria el gobierno terminará manteniendo la exención al impuesto a las naftas para la región patagónica, como adelantó ayer este diario. Sigue la incógnita por la dimensión del recorte en el Fondo Especial del Tabaco, pero con seguridad ésta será mucho menor que lo establecido en el dictamen del proyecto en Diputados. Mientras tanto ya se acordó reforzar partidas por $ 200 millones para planes de infraestructura que ya se están ejecutando en algunas provincias con alta conflictividad social.

El debate para conseguir la aprobación del presupuesto nacional para el año 2001 entró ayer en una de las fases imprescindibles, antes de que el proyecto llegue al recinto el próximo martes. Durante toda la tarde el radical mendocino Raúl Baglini, presidente de la Comisión de Presupuesto y Hacienda, se instaló en el Senado para mantener dos líneas de negociación que permitan un rápido tratamiento del presupuesto cuando el proyecto llegue a esa Cámara. Allí, con la mayoría peronista, se vuelve improductiva cualquier negociación en Diputados que no los tenga en cuenta.

Las reuniones de ayer se dieron en dos vías: mientras la mesa del bloque radical de senadores le planteaba a Baglini todos los pedidos de último momento para incorporar en la Cámara baja, en las oficinas del peronista pampeano Carlos Verna, presidente de Presupuesto y Hacienda, se delineaban las pretensiones de la oposición para que el proyecto se aprobara sin cuestionamientos. Surgió así una serie de puntos que lentamente se fueron acordando. Pero como eje de toda la discusión queda pendiente otro tema: que el gobierno no avance, por ninguna vía, en la reforma previsional antes que Diputados sancione el presupuesto 2001. Si lo hicieran toda la aparente tranquilidad negociada hasta ahora podría saltar por el aire en la Cámara baja.

Reconocimiento

Lo cierto es que de los grandes números a definir en el presupuesto 2001, ya van quedando pocos puntos que resolver. Es que, en parte, el reconocimiento de un déficit de $ 6.400 millones para el año próximo dio colchón suficiente para solucionar algunos problemas. Por ejemplo:

La baja en la proyección de crecimiento a 2,5% se soluciona casi automáticamente al reconocer el aumento del déficit.


En ese mismo colchón entran los $ 225 millones de refuerzo al gasto social, con manejo compartido entre Nación y provincias, que se incluyó en el nuevo compromiso fiscal.

Pero hay otros temas que exigen un «bordado» mas refinado:

El gobierno decidió incrementar en otros $ 30 millones los planes sociales Solidaridad y UNITAS. Para eso se trabajaba anoche en el Congreso en una nueva reasignación de partidas
.

Habrá un giro especial de casi $ 200 millones para reforzar algunos planes de infraestructura en provincias con situación social muy complicada. Esto es un pedido especial no sólo de los senadores. La idea es complementar los planes sociales con un aumento de mano de obra en emprendimientos que ya están en marcha.
Para financiar esos $ 200 millones se apelaría a utilizar fondos que hoy están asignados al recién votado Plan de Infraestructura, mientras éste se pone en marcha. En el Congreso se considera que pasará un buen tiempo hasta que ese plan de obras se apruebe en el Senado, se sancione y se comience con la licitación de las obras. Durante ese lapso los fondos no utilizados irían a financiar los planes ya existentes en esas provincias. «El lema va a ser asistencia y actividad», decía ayer en el Senado.

Anoche Baglini festejaba el haber conseguido el levantamiento del corte en la Ruta 22 de Neuquén por trabajadores de la Planta de Agua Pesada de Arroyito. En este caso se pedía la incorporación al presupuesto 2001 de una partida de $ 10 millones para mantener la planta en funcionamiento y pagar sueldos. En lugar de eso se instrumentó una ingeniería financiera para permitir un giro de fondos mensual que habilite el pago de los salarios y mantener las puertas de Arroyito abiertas.

De todas formas siguen quedando decenas de pequeños cambios que definir y muchos están relacionados con pedidos provinciales. Tal es el grado de desesperación entre los diputados en los días previos a la sanción del presupuesto que ayer en la mesa de conducción del bloque peronista protestaban denunciando un acuerdo entre Baglini y el demócrata mendocino
Carlos Balter para conseguir mas fondos para su provincia: «Los dos son mendocinos y de Presupuesto y Hacienda. Cuando votemos el presupuesto van a aparecer las sorpresas», decían.

Un caso curioso, y que ya esta en proceso de ajuste es el de los fondos destinados a la demarcación de la plataforma continental argentina.
El pedido inicial del organismo encargado de la tarea fue de $ 34 millones. Ayer, casualmente, el Senado votó un proyecto de ley para otorgar $ 70 millones para esa actividad. Curioso por el tema, Baglini consultó a los australianos que recientemente llevaron adelante una demarcación de todas sus costas: a ellos les costó en total $ 12 millones.

De todas formas tanta paz en torno al presupuesto 2001 podría terminar con algunos choques en el recinto el próximo martes. Hasta ahora ningún diputado planteó abiertamente la no existencia en el proyecto de cupos para diferimientos impositivos para programas de promoción agropecuaria y turística, pero hay quienes protestan en la intimidad.

Tampoco se escuchan voces criticando los recortes en las pensiones graciables que otorgan los diputados. «Nosotros no vamos a pedir nada», dijo hace una semana el peronista Oscar Lamberto. Pero cuando lleguen los «apretes» finales, esos que se escuchan en el recinto a la madrugada cuando la votación llega a los últimos artículos, el tema con seguridad volverá al tapete.

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