Ni el ex ministro Domingo Cavallo en su esplendor logró que el Congreso le aprobara poderes especiales de una magnitud tan importante como los que la Cámara de Diputados le otorgó anoche al gobierno. Ahora tendrá que pasar por el Senado, pero es un cambio evidente de la actitud que los legisladores habían mostrado sobre este tema hasta ahora. Tal como había pedido el Ejecutivo en el proyecto original se ratificó que el jefe de Gabinete podrá modificar íntegramente las partidas asignadas en el Presupuesto. Tampoco tendrá que respetar el límite máximo de gasto (función reservada tradicionalmente al Poder Legislativo). Un tema preocupante por la discrecionalidad que puede hacer el gobierno en cuanto a manejo de fondos es la no obligación de dar cuenta de lo que realice con los recursos. Es decir, una serie de medidas que le da amplias facultades para el manejo de la economía. Anoche, en el Congreso, los propios legisladores peronistas comentaban: «Ni Menem nos llegó a pedir tanto». Algo que muestra el alcance de los poderes logrados por Kirchner.
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