4 de octubre 2004 - 00:00

Gobierno: ofrece poco

Hoy, el principal grupo de acreedores anunciará en Washington un nuevo rechazo a la propuesta argentina por el default • Lo hará al finalizar la cumbre anual del FMI-Banco Mundial aprovechando la presencia de ministros de Economía del mundo entero • En esta oportunidad, el Comité Global que aglutina bonistas opera mal: • De hecho, hoy y mañana el secretario de Finanzas, Guillermo Nielsen, se reunirá con abogados y los bancos que asesoran al gobierno para definir aspectos de esa presentación • Esta semana, además, se anunciará el acuerdo con las AFJP que poseen 17% de los bonos en default • Ofrece poco igualmente el gobierno para cerrar un acuerdo con bonistas, pero está a tiempo de corregir y a eso apuestan hoy los mercados.

Washington - «Esperen al miércoles o jueves, que habrá anuncios.» Con el mismo silencio que mantuvo durante toda la asamblea del FMI, así se refirió Roberto Lavagna ayer al tramo del canje de deuda con las AFJP: «Vamos a anunciar medidas vinculadas con los acreedores», y se negó a dar más precisiones sobre un avance en la negociación con las aseguradoras de pensión y jubilación tenedoras de bonos en default por casi u$s 20.000 millones. Se espera que las AFJP tengan un tratamiento especial que atenúe el impacto del default en los futuros jubilados y que permita a las entidades evitar juicios de sus aportantes. Trascendió que recibirán bonos Cuasipar que pesifican a 1,40 más el CER los títulos en dólares que están en default. Para no reflejar pérdidas en las AFJP, los podrán contabilizar a valor técnico y no de mercado.

El ministro habló por primera vez desde su llegada a Washington después de haber almorzando con Rodrigo de Rato a solas, en un encuentro que no consiguió frenar, de todas formas, otra serie de críticas al proceso de reestructuración de la deuda argentina por parte del director gerente del FMI en la conferencia de prensa de cierre de la asamblea anual.

• Cruce

Terminaba también un encuentro con Guillermo Nielsen y los bancos que asesoran a la Argentina en el proceso de reestructuración de la deuda, tarea que desde mañana continuará el secretario de Finanzas en Nueva York.

Lavagna quiso minimizar el contenido de ese almuerzo con De Rato, con quien viene cruzando declaraciones en contra desde antes del comienzo de la asamblea del Fondo: «Sólo hicimos un repaso de temas. Hay una impasse hasta enero de las negociaciones con el organismo. A principios de año volveremosa etapas formales», dijo para bromear luego que había dejado de lado una invitación a comer paella para sentarse a almorzar con De Rato la comida más liviana que se sirve en el restorán del FMI.

De un llamativo malhumor y a punto de tomar el vuelo directo que lo llevó anoche de vuelta a Buenos Aires, Lavagna se refirió en todo momentoa la diferencia entre el comunicado inicial del G-7 -durísimo con la Argentina en cuanto a la renegociación de la deuda- y el final del informe del Comité de Política Monetaria y Financiera del Fondo, explicando que la posición del G-7 era muy distinta de la del FMI en su totalidad.

Como maestro pidiendo cordura en un recreo de colegio,se dirigió a la prensa presente:
«Si ustedes son capaces de ser muy cuidadosos en lo que les voy a decir, se los digo; si no no se los voy a decir».

Fue entonces cuando explicó, intentando medir sus palabras, la presión de Italia y Japón por la deuda que derivó en el durísimo comunicado del G-7: «Hay que ser muy cuidadosos y quiero que mis palabras se interpreten bien. Es un muy querido país, que tiene lazos históricos y afectivos muy fuertes. En algún punto de esta negociación ese país deberá tomar una definición y sopesar dos temas. Uno es esa relación de afecto con la Argentina; y el otro es con algunos bancos o comisionistas, que fueron parte responsable del proceso que significó que los italianos tomaran créditos en bonos argentinos», dijo. « Mantuve ayer un encuentro personal importante con el nuevo ministro de Finanzas de ese país -Domenico Siniscalco-, pero tuvo un discurso muy duro y deberán decidirse.»

Con Japón, Lavagna fue menos diplomático:
«Ese es un país que a veces parece que habla y no escucha. Percibimos cierta intención de dar lecciones en materia financiera y tiene una postura proteccionista en materia de comercio».

En relación con la marcha de la oferta a los acreedores, el ministro no quiso poner fechas y hasta se enojó con la posibilidad de una mejora: «Hay que ir adelante con la oferta y dejar que hablen los mercados. Son los que deben decidir. La Argentina ha logrado que se vaya entendiendo que ésta es la capacidad de pago que hay».

Además del almuerzo con De Rato, Lavagna tuvo encuentros con el subsecretario del Tesoro de los EE.UU., John Taylor; con el ministro de Finanzas alemán, y con otros funcionarios, pero quiso dejar claro en todo momento que se buscó no mezclar las agendas de los temas del Fondo con la renegociación de la deuda, algo que sí hizo Rodrigo de Rato. Por ejemplo, cuando explicó al fin de la asamblea el papel del organismoen las crisis financieras: «El Fondo está dispuesto a dar asistencia a países que se vean ante dificultades financieras de carácter personal. Pero pese a lo dicho, el Fondo tiene que poder decir que no. La posibilidad de que el FMI deniegue la concesión de respaldo financiero crearía mayores incentivos para aplicar políticas sanas», dijo.

El director gerente no mencionóa la Argentina, hasta que se le preguntó si se refería específicamente a ese caso. Casi con ironía contestó con un seco
«No».

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