26 de diciembre 2007 - 00:00

Gobierno quiere cerrar en enero paritarias de marzo: 6% de piso

• Justifica el pedido en la llegada de inversiones: cree que éstas no se producen por la inestabilidad salarial.
• Los gremios, entretanto, consiguen adicionales en diciembre y reclaman compensaciones en enero y febrero (como los bancarios, $ 600 en cada mes).
• Poca expectativa por una negociación menor a 20%.

Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner
Cristina de Kirchner le impondrá a Carlos Tomada una misión concreta: tener avanzadas para fines de enero las negociaciones con los principales gremios del país para definir cuál será la pauta de incremento salarial para las discusiones paritarias de 2008. Para esto, desde el Ministerio de Trabajo comenzarán a trabajar a partir de la segunda semana de enero, tendiendo puentes con los principales gremios del país que deben discutir desde marzo sus paritarias para el próximo año.

Para febrero, el esquema negociador laboral tendría que estar definido y los actores listos para comenzar «civilizadamente» las discusiones salariales de 2008.

Obviamente, si la interna gremial por la sucesión de la CGT lo permite (ver vincualda). La intención de la Presidente, luego de hablar con el ministro de Economía, Martín Lousteau, que a su vez transmitió la pauta que se maneja dentro de las principales empresas del país, es que los incrementos formales no superen el mismo porcentaje base de 2007, esto es 16,5%.

Aparte de este aumento, cada gremio discutiría mejoras «no remunerativas» que lleven el alza salarial para fines de 2008 cerca de 20%. Para el gobierno, o al menos para parte del gabinete, este porcentaje podría cerrar la teoría sobre que la inflación real de 2007 no llega a 9%, y que habría una continuidad en la política de recuperación salarial por sobre la inflación de 5 o 6 puntos porcentuales. Esta teoría, por ejemplo, es la que se utilizó este año. Se tuvo en cuenta que el alza de precios relevado por el INDEC, en ese momento funcionando sin la intervención del secretario de Comercio Interior, Guillermo Moreno, fue de 9,8% en 2006; y que la base de incrementos salariales resultó de 16,5%.

Obviamente, el dato final de aumentos en los sueldos resultó muy superior, ya que al sumar los pagos no remunerativos (que se aceleraron a fin de año) el alza promedio llegó a 21%.

  • Problema

    Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) se avala esta pauta de incrementos de no más de 16%, y todas las declaraciones del titular de la entidad, Juan Carlos Lascurain, apoyarán plagadas de alabanzas a Cristina de Kirchner y Carlos Tomada y a sus capacidades de conductores y negociadores con los sindicatos.

    El problema es que los gremios manejan otros números. No consideran como válidos los valores inflacionarios del INDEC de Guillermo Moreno, que este año arrojarían un alza inferior a 9%. Para los sindicatos, incluyendo a los más oficialistas, como el titular de empleados de edificios Víctor Santa María, los bancarios de Juan José Zanola, los taxistas de Omar Viviani, los mecánicos de José Rodríguez, los metalúrgicos de Antonio Caló, los judiciales de Julio Piumatto y, especialmente, los camioneros de Hugo Moyano, el alza de los precios de la canasta de alimentos (el dato que los gremios toman como válido para las paritarias) no baja de 20%. Lo único que desde el sindicalismo oficial se está dispuesto a negociar es relacionar el reclamo con la necesidad de recuperar «la competitividad del salario luego de más de cinco años de crecimiento». Este tipo de fórmulas volátiles ya fueron estrenadas por Moyano el miércoles de la semana pasada, cuando el camionero volvió esa noche al redil oficial de la mano de Néstor Kirchner. Fue horas después del desastre que el fallido sindicalista oficial Gerardo Martínez provocó con sus constructores en la Capital Federal.

  • Apertura

    El ministro de Trabajo deberá ahora acelerar sus rondas de negociaciones con los principales sindicatos que deberían estar preparados para comenzar sus negociaciones oficiales en febrero. Esto son SMATA, los metalúrgicos de UOM, telefónicos, transporte (en todas sus variantes), encargados de edificios, taxistas, bancarios, plásticos y alimentos. Luego vendrán los empleados públicos y el resto de la industria, siempre que la realidad y la marcha de las protestas de los docentes no aceleren los tiempos.

    Algo que ya está claro es que las discusiones paritarias no formarán parte de las conversaciones que se produzcan en el marco del disperso pacto social que se sigue diseñando en la Casa de Gobierno. Este proyecto ya no será una gran convocatoria nacional para discutir precios, salarios, inversiones, etc., sino que habrá una apertura sectorial para hablar de lo que debería hacerse a mediano largo plazo en el país para que haya más trabajo y producción. Mientras tanto, para 2008, las paritarias tendrán un marco clásico: dentro del Ministerio de Trabajo, con el eufemismo de una inflación maquillada pero el reclamo real intacto y con la interna cegetista sin definirse.
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