Gobierno quiere cerrar en enero paritarias de marzo: 6% de piso
• Justifica el pedido en la llegada de inversiones: cree que éstas no se producen por la inestabilidad salarial.
• Los gremios, entretanto, consiguen adicionales en diciembre y reclaman compensaciones en enero y febrero (como los bancarios, $ 600 en cada mes).
• Poca expectativa por una negociación menor a 20%.
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Cristina de Kirchner
Desde la Unión Industrial Argentina (UIA) se avala esta pauta de incrementos de no más de 16%, y todas las declaraciones del titular de la entidad, Juan Carlos Lascurain, apoyarán plagadas de alabanzas a Cristina de Kirchner y Carlos Tomada y a sus capacidades de conductores y negociadores con los sindicatos.
El problema es que los gremios manejan otros números. No consideran como válidos los valores inflacionarios del INDEC de Guillermo Moreno, que este año arrojarían un alza inferior a 9%. Para los sindicatos, incluyendo a los más oficialistas, como el titular de empleados de edificios Víctor Santa María, los bancarios de Juan José Zanola, los taxistas de Omar Viviani, los mecánicos de José Rodríguez, los metalúrgicos de Antonio Caló, los judiciales de Julio Piumatto y, especialmente, los camioneros de Hugo Moyano, el alza de los precios de la canasta de alimentos (el dato que los gremios toman como válido para las paritarias) no baja de 20%. Lo único que desde el sindicalismo oficial se está dispuesto a negociar es relacionar el reclamo con la necesidad de recuperar «la competitividad del salario luego de más de cinco años de crecimiento». Este tipo de fórmulas volátiles ya fueron estrenadas por Moyano el miércoles de la semana pasada, cuando el camionero volvió esa noche al redil oficial de la mano de Néstor Kirchner. Fue horas después del desastre que el fallido sindicalista oficial Gerardo Martínez provocó con sus constructores en la Capital Federal.
El ministro de Trabajo deberá ahora acelerar sus rondas de negociaciones con los principales sindicatos que deberían estar preparados para comenzar sus negociaciones oficiales en febrero. Esto son SMATA, los metalúrgicos de UOM, telefónicos, transporte (en todas sus variantes), encargados de edificios, taxistas, bancarios, plásticos y alimentos. Luego vendrán los empleados públicos y el resto de la industria, siempre que la realidad y la marcha de las protestas de los docentes no aceleren los tiempos.
Algo que ya está claro es que las discusiones paritarias no formarán parte de las conversaciones que se produzcan en el marco del disperso pacto social que se sigue diseñando en la Casa de Gobierno. Este proyecto ya no será una gran convocatoria nacional para discutir precios, salarios, inversiones, etc., sino que habrá una apertura sectorial para hablar de lo que debería hacerse a mediano largo plazo en el país para que haya más trabajo y producción. Mientras tanto, para 2008, las paritarias tendrán un marco clásico: dentro del Ministerio de Trabajo, con el eufemismo de una inflación maquillada pero el reclamo real intacto y con la interna cegetista sin definirse.




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