Gobierno suma chacareros marginales a su pulseada

Economía

Llegaron de la mano de Hebe de Bonafini para mostrar que, en medio de la disputa con el campo, Cristina de Kirchner cuenta con el respaldo de algunos chacareros. A esos «marginales» rurales, ajenos a las cuatro entidades madre, los recibió Alberto Fernández en la Casa Rosada.

El Frente Nacional Campesino (FNC), que se autoatribuye representar a 200 mil pequeños productores de todo el país, le sirvió al gobierno para agudizar su plan de intentar mostrar que el bloque agropecuario no es uniforme ni responde, a pleno, a las cuatro entidades.

Bonafini actuó de nexo para que esos dirigentes, que hasta hace meses eran críticos del gobierno, ahora se muestren en sintonía con la Casa Rosada en su enfrentamiento con los chacareros autoconvocados y enrolados en la Sociedad Rural, CRA, Coninagro y la Federación Agraria.

Del operativo participó, además, Rafael Follonier, ejercitado en el contacto con referentes marginales: fue, de hecho, en los primeros meses de gobierno de Néstor Kirchner, uno de los que negociaron con los piqueteros.

La línea, en rigor, es la misma: así como el gobierno recurrirá a movimientos piqueteros para controlar precios -ayer, además, Guillermo Moreno selló un acuerdo con intendentes del conurbano para que actúen como «comisarios de precios»-, ahora trata de quebrar al frente rural cooptando a dirigentes chacarerosque se autodefinen como campesinos y nuclean, afirman, a cooperativas rurales autogestionadas.

Es un endurecimiento de la línea que impuso Néstor Kirchner al fijar, como regla general, no ceder ante las demandas de las entidades rurales. En ese marco, la decisión es que no se retome ninguna instancia de diálogo en tanto los productoresmantengan la protesta.

En sintonía se mostró Daniel Scioli que, a diferencia de otros gobernadores, se alineó con la Casa Rosada, aunque dejó abierta la puerta para dialogar con los dirigentes rurales. «Pero sin extorsión», explicó ayer el jefe de Gabinete bonaerense, Alberto Pérez.

A su vez, en la trinchera, el gobierno endurecerá su postura.Por caso, Oscar Parrilli encabezará hoy un plenario del Movimiento de Unidad Popular (MUP), desde donde se espera que dispare críticas contra los ruralistas. Quizá como un anticipo de la artillería que prepara Parrilli sirva lo que dijo, ayer, Federico Martelli, jefe del MUP que tributa al secretario General de la Presidencia, respecto de la postura del cordobés Juan Schiaretti y del entrerriano Jorge Busti.

Martelli cuestionó «la deflexión de algunos dirigentes» y sostuvo que «a la Argentina no le sirven tipos como Busti o Schiaretti, que anteayer eran menemistas, ayer kirchneristas y hoy se van con los sojeros. Si se quieren ir, que se vayan».

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