Las acciones del Grupo Clarín lograron ayer remontar un derrumbe inicial de 18,40 por ciento cuando en las pizarras bursátiles marcaron 6,34 pesos. Cerró finalmente con una diferencia en ese sentido mucho más atenuada, de 0,25 por ciento, a 7,75 pesos. Las únicas grandes órdenes de venta sobre el papel provienen de Goldman Sachs, entidad que ya se habría desprendido de casi la totalidad de su tenencia ( llegó a detentar casi 20 por ciento). Sólo le restarían vender dos millones de acciones.
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La operatoria que se observó en las últimas ruedas fue la siguiente: en la apertura del mercado en Londres donde cotiza, Goldman vendía Grupo Clarín sin importar precio. Los papeles, en paralelo, se constituyeron en uno de los vehículos para girar divisas al exterior eludiendo controles oficiales, dado su cotización en Buenos Aires y en Londres (se compraban con pesos en la plaza doméstica los papeles y se los vendían en Londres contra libras o dólares). Su derrumbe dejó varios heridos: hay dos AFJP que compraron u$s 32 millones cuando cotizó a 18 pesos.
El JP Morgan, entidad colocadora de los papeles en la plaza, fue la que estimó un valor del grupo de u$s 4.500 millones, siendo hoy ese valor de casi un décimo. Información posterior del grupo hizo que se desatara el derrumbe.
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