4 de noviembre 2004 - 00:00

Graciosas derivaciones en el Presupuesto 2005

José María Díaz Bancalari
José María Díaz Bancalari
Disputas entre ministros, un ranking malhadado elaborado por Roberto Lavagna, preferencias para Santa Cruz (como Carlos Menem las tenía para La Rioja), un «salariazo» castrense y una insólita polémica con la SIDE por el reintegro de 13% recortado por Fernando de la Rúa. Todos estos avatares políticos se pueden relevar en el Presupuesto nacional que trata el Congreso hoy. Estos fueron los comentarios marginales y discretos que rodearon la comida que compartieron el martes por la noche Roberto Lavagna y Carlos Zannini con los diputados del PJ, convocados a la calle Matheu por el hiperverticalizado José María Díaz Bancalari.

Es lógico, con un superávit fiscal gigantesco (producto también de la subejecución presupuestaria), el mapa de los recursos es también el de la lucha por el poder, aunque en tiempos de abundancia se advierta menos.

• Néstor Kirchner tomó un riesgo grande. Le pidió a Roberto Lavagna que le elabore un ranking de eficiencia presupuestaria de sus ministros. El ministro cumplió y, no sin alguna satisfacción, se lo presentó personalmente. Kirchner lo leyó rápidamente pero ya en la segunda línea torció la cara. «No lo hagas más», dijo, con una sonrisa displicente. ¿Qué acababa de leer? Que el primer lugar entre los ineficientes lo ocupaba su hermana, quien había inutilizado 35% de los recursos asignados.

Enseguida se ubicaba Julio De Vido, quien también « devolvió la plata» y no con el significado que esa expresión tiene en el turf. En un país con 50% de pobreza y con tantos anuncios de obra pública, es lógico que el gobierno pretenda corregir esos números y no piense como un optimista que, al escuchar la anécdota, comentó: «Por lo menos no se la robaron». Lo cierto es que Alicia Kirchner se preocupó que para el año próximo no le aumenten demasiado los recursos. Mejor utilizar los ya asignados.

• En el caso de De Vido, los reproches se cargan en su ministerio sobre José López, secretario de Obras Públicas que actualmente reporta más a Oscar Parrilli que al propio ministro del ramo. En rigor, como reconoce el propio gobierno, las trabas a la ejecución se han debido al enredo burocrático que impidió realizar ciertas obras (por ejemplo, la morosidad de Educación en plantear las medidas de las de las ventanas donde todavía hay vinchuca). Pero la eficiencia viene para el año próximo: entre las cuatro obras más costosas previstas para 2005, dos son santacruceñas. Se trata del dique Los Monos ($ 300 millones) y de la ruta Río Gallegos-San Julián ($ 167 millones). Ningún gobernador se quejará, sin embargo Kirchner se preocupó de que todos se lleven una obra importante y también un incremento de recursos por la renegociación de las deudas con la Nación. ¿Cómo no le van a ceder, entonces, lugar en las listas de diputados de sus feudos los caudillos del PJ?

• En cambio, los militares, que sufren a Kirchner en otros terrenos, cantan loas en el de las «efectividades conducentes», como decía Hipólito Yrigoyen. Es que por iniciativa del propio Presidente, Lavagna debió duplicar las partidas para gastos operativos de las fuerzas armadas. Es decir, el año que viene los aviadores podrán duplicar sus horas de vuelo, los marinos las suyas navegando y en el Ejército habrá más maniobras. Por otro lado, el presupuesto general de Defensa también fue incrementado, con partidas especiales destinadas a la compra de naves, helicópteros y aviones. «De algo sirvió bajar los cuadros», reflexionó con melancolía un amigo del general Roberto Bendini.

• Otra carga de pólvora que cobija el Presupuesto: esta semana está previsto que los empleados públicos vuelvan a cobrar sus salarios. Y una vez más aparecerá el clásico chisporroteo entre el Ministerio de Economía y la SIDE por el descuento de 13% que aplicó Fernando de la Rúa para todos los agentes el Estado. Con la llegada de Angel Sormani, el contador del corazón de Eduardo Duhalde, al reducto de los espías, se comenzó a descontar también 13% sobre los adicionales que reciben, según un escalafón más o menos arbitrario, los funcionarios de Inteligencia. Ese suplemento, en muchos casos igual al sueldo, es una facultad discrecional del secretario de Inteligencia de turno. Aquel recorte dispuesto en julio de 2000 estuvo vigente hasta el 1 de enero de 2003, en que todos los empleados de la administración volvieron a percibir 100% de sus haberes. Al personal retirado también se le reconoció en bonos todo lo que se había descontado desde julio de 2000. Es decir, se siguió el criterio adoptado para todos los empleados del Estado nacional. El problema se planteó, y sigue vigente originando nuevos roces entre Francisco Larcher y Lavagna, con los empleados activos, que si bien cobraron íntegro su salario desde enero del año pasado, nunca acreditaron la reposición de lo descontado anteriormente. Las curiosidades son varias.

• Si se observa el comportamiento presupuestario del año 2000, mientras se disponía el recorte de salarios aumentaba en la contabilidad el rubro «gastos en personal». Aquel ejercicio comenzó con $ 138 millones y terminó con $ 160 millones.

• En esta evidencia se basa Economía para negarse a reponer el recorte realizado entre julio de 2000 y enero de 2003. Los funcionarios de Lavagna aducen, con lógica: «Si nunca fue realizado el recorte, ¿para qué debemos reponer el dinero? Si el Presupuesto fue siempre el mismo y no lo ajustaron, es un problema de ellos».

• La SIDE actual, de cuya contabilidad se encarga la «cristinista» Sonia Fornacero, aduce que el dinero no alcanza ahora para efectuar aquella compensación, debido a una quita presupuestaria que no hizo el duhaldismo.

• Cuando se observan el Presupuesto actual y el previsto para 2005 se aprecia que los gastos en personal son exactamente los mismos y que las partidas para la SIDE, en general, no aumentaron. Esto quiere decir que el argumento de que no alcanza la plata se extenderá al año próximo.

• En este punto aparece la arista más graciosa del problema: tiene que ver con la intención de Economía de pagar con bonos la deuda con los empleados, haciendo la vista gorda con el hecho de que nunca se redujo la partida salarial del organismo. «Los espías no pueden recibir bonos a su nombre», contestó uno de los expertos de Larcher (a propósito del secretario, algún amigo suyo de la Casa Rosada está preocupado por los kilos que aumentó). «¿Y cómo a los jubilados se les pagó con bonos?», respondió desprevenido un funcionario de Hacienda. «Es que al retirarse, la caja de jubilaciones de la Policía 'blanquea' el nombre del agente que hasta ese momento cobró su sueldo con un 'nom de guerre'. Si se les pagaran los bonos a los activos, estaríamos entregando la nómina de todos nuestros agentes secretos», razonó el mismo colaborador de Larcher, escrupuloso con el secreto. Conclusión: ahora los ingenieros presupuestarios de Economía están detrás de algún instrumento (¿otro fideicomiso?) por el cual puedan convivir el reintegro salarial y la discreción del espionaje.

Dejá tu comentario

Te puede interesar