24 de marzo 2003 - 00:00

Guerra impacta ya en economía de EE.UU.

Ayer, EE.UU. y Gran Bretaña bombardearon durante toda la jornada la capital iraquí desde los barcos emplazados en el Golfo Pérsico, provocando serios destrozos en Bagdad.
Ayer, EE.UU. y Gran Bretaña bombardearon durante toda la jornada la capital iraquí desde los barcos emplazados en el Golfo Pérsico, provocando serios destrozos en Bagdad.
Washington - La guerra espanta a los turistas y los anunciantes publicitarios. Las compañías de seguros también viven tiempos difíciles. Pero hay otros sectores que se frotan las manos: la industria armamentista, las empresas de seguridad, las biotecnológicas y los contratistas del Estado.

Los economistas, aún los más cercanos al presidente George W. Bush, admiten que en términos generales, el efecto inicial de la guerra sobre el consumo será considerable.
«La incertidumbre y la desconfianza retrasan las decisiones de compra de bienes durables; la gente se vuelve más conservadora y ahorrativa y esta tendencia se acentuará en la medida en que el fin de las hostilidades no se vea cercano. Todo el mundo espera que dure dos semanas, así que crucemos los dedos para que esta guerra sea corta», dice Steven Fowler, economista de la George Mason University, cuyo anhelo se puede hoy escuchar en cada mesa de debate sobre la economía doméstica.

•Aerolíneas

Pero quienes viven un pésimo presente son las empresas de aviación. Los expertos señalan que la reducción de la demanda en un sector ya de por sí devastado después de los atentados del 11 de setiembre de 2001 es consecuencia del miedo a volar, exacerbado ahora por la elevación del alerta antiterrorista y, por supuesto, la guerra en Irak. La hotelería también está seriamente afectada, especialmente en el área de Washington. Los viajes de negocios están en baja, al igual que el número de convenciones y congresos y el turismo recreativo. Y si la guerra se extiende, los efectos serán peores porque mayo es el mes de mayor actividad turística en la región.

Mientras se baten récords de audiencia, los canales observan azorados cómo los comerciales se retiran uno a uno. Los anunciantes son tradicionalmente reacios a invertir en tiempos de guerra porque creen que no son buenos para los negocios y porque, en última instancia, hay una cuestión de buen gusto:
«Nadie quiere ver sus zapatos, cereales o comida congelada asociados con las imágenes espantosas del horror de la guerra -advierten los analistas de medios-, pero también hay quienes consideran que es simplemente irrespetuoso hacer publicidad en tiempos tan difíciles».

Entre las empresas que han retirado su publicidad de los canales de TV o, al menos, de las coberturas periodísticas de la guerra, se encuentran Toyota, Procter & Gamble y Kraft Foods, gigantes cuyo aporte a las arcas televisivas no son desdeñables
.

Las compañías de seguro también viven un momento crítico. Muchas de ellas se han visto forzadas a cancelar pólizas multimillonarias, al no poder asumir el riesgo de cubrir determinados eventos (como espectáculos públicos y maratones) o empresas contratistas del Estado cuyo personal está expuesto a un riesgo mayor.

La industria armamentista, en cambio, puede festejar por anticipado
. Su principal cliente, el gobierno, está gastando lo que en algún momento, quizás muy pronto, deberá reponer. El escenario posbélico, quizá más complicado que el actual, impondrá a los Estados Unidos un reequipamiento que no admitirá demoras, a pesar del déficit récord que hoy exhibe la administración Bush. Pero si el porvenir de esta industria es alentador, aun más importante es la expectativa a largo plazo que alienta a las empresas biotecnológicas, doblemente abastecidas por la demanda de soluciones a las afecciones genéticas y el desarrollo de técnicas de detección precoz y cura de enfermedades que pueda desencadenar un ataque bioterrorista, con agentes mortales como el antrax.

En los últimos meses, este sector, junto al área de salud en general, han sido los más dinámicos en cuanto a la demanda de personal altamente calificado
. El sector de la seguridad ha tenido un espectacular crecimiento desde fines de 2001.

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