El ministro de Infraestructura, Carlos Bastos, puso en funciones ayer al nuevo secretario de Energía, Alejandro Sruoga, quien ya lo había acompañado como asesor durante su gestión anterior en el área energética.
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El ministro presentó al nuevo titular de Energía, designado por decreto presidencial, como un experto en tarifas y regulaciones. Bastos dijo: «Vamos a respetar las reglas de juego y los contratos firmados, pero aprovecharemos la experiencia internacional en el campo energético para avanzar en las políticas de desregulación y mejorar lo que ya se ha hecho».
También el ministro expresó: «Sruoga tendrá bajo su responsabilidad llevar adelante el proceso de transformación del sector energético, y una de las prioridades será el desarrollo de inversiones».
Estas declaraciones parecen marcar que la nueva gestión en el área se centrará en facilitar el ingreso de nuevos actores al mercado del gas y la electricidad, dándole impulso a lo que se viene llamando «comercializadores», empresas que se dedican exclusivamente a comprar el producto y a venderlo, sin ocuparse del transporte ni de la distribución.
Hasta ahora, la iniciativa instrumentada en el sector gasífero tuvo muy escaso resultado. Sólo Enron, la empresa en la que Bastos trabajó como asesor en el último año, se anotó en el registro de comercializadores abierto por el Ente Nacional Regulador del Gas (Enargas) hasta ahora.
De todas formas, Sruoga tendrá otros temas de relevancia para resolver durante su gestión, en particular, lograr consenso en el Congreso para una nueva ley de hidrocarburos que mantenga la desregulación total del mercado de petróleo, gas y combustibles, resuelta por decretos en 1991.
También estará a su cargo revisar la porción de las tarifas eléctricas que cobran las empresas distribuidoras, ya que en 2002, a los diez años de la privatización, corresponde ratificar o modificar ese componente.
Además, Sruoga deberá ocuparse de darle contenido real al plan federal de transporte, anunciado cuando Daniel Montamat era secretario de Energía y puesto en marcha en la gestión de Débora Giorgi, sin que todavía el proyecto haya logrado atraer inversores.
El plan federal apunta a una de las mayores falencias del proyecto privatizador del sector eléctrico encarado por Bastos en la década del '90: la falta de inversiones en el transporte porque la rentabilidad es limitada y a largo plazo.
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