18 de febrero 2003 - 00:00

Hay tormenta de desierto y nieve

El aire se corta con un cuchillo por lo gélido de la situación, los que pueden se ocultan y tratan de no asomar sus cabezas, para peor el horizonte está más negro que nunca. Alguien podría pensar que estamos describiendo el mercado, o la situación geopolítica, pero hablamos del clima de Nueva York, donde ha caído casi medio metro de nieve en lo que es una de las peores tormentas en varias décadas.
Entre el estado del tiempo y el feriado por el Día del Presidente, la mayor parte de los norteamericanos se dedicó a descansar. Entre éstos quien seguramente no estuvo fue el presidente Bush, buscando alguna salida al desaire que le dieron las demás potencias (a excepción de Inglaterra) y las manifestaciones en contra de una solución militar a los problemas con Irak. Ayer no fue un día de muchas noticias, pero sabemos que las Naciones Arabes lanzaron un comunicado pidiendo la abstención a sus miembros ante cualquier acción que signifique una amenaza contra Irak, que el Parlamento turco decidió posponer el permiso para que tropas norteamericanas utilicen su territorio (aunque se llegó a una solución en la OTAN para proteger al país) y que en la Unión Europea si hubo algún ganador fue la posición francesa. Los inversores europeos y asiáticos consideraron como positivo que se alejara, aunque sea momentáneamente, la posibilidad de una guerra, impulsando sus Bolsas, bajando el precio del petróleo, apuntalando el dólar frente al euro y dando un día de descanso a los inversores. De todas formas, el pronóstico climático y el geopolítico siguen sin grandes cambios, así que tal vez lo mejor sea quedarse en cama, bien tapados y abrigados, mirando cómo pasa la realidad por la TV.

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