Febriles reuniones mantenían ayer hasta última hora representantes de los bancos, las tarjetas de crédito y las principales cadenas de hipermercados. El tema sobre la mesa: las tarjetas aumentarían a 3% el arancel que le retienen a las grandes superficies por cada venta hecha con dinero plástico. Banqueros y administradores de medios de pago se empeñaban en explicarles a los supermercadistas que no tienen más remedio que hacerlo: la nueva Ley de Tarjetas, sancionada por el Congreso la semana pasada, obliga a equiparar esos aranceles por rama de actividad.
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