Huawei a Joe Biden: hablemos

Economía

Es momento de encontrar un camino hacia adelante.

Este mes se cumplen dos años desde que la presidencia de Trump incluyó a Huawei en una lista negra que impedía a las empresas estadounidenses vender los insumos tecnológicos necesarios para fabricar celulares inteligentes y otros productos.

A esta restricción se le sumaron más, incluso una medida tomada el año pasado para evitar que Huawei comprara chips al productor de semiconductores más importante del mundo, TSMC. Esta empresa, con sede en Taiwán, fabrica chips con equipos de empresas estadounidenses.

Dado que Huawei es una empresa china, el Gobierno de Estados Unidos cree que esta se puede ver obligada a lanzar ciberataques contra las redes de telecomunicaciones estadounidenses, así como también hacer posible que Pekín desarrolle actividades de espionaje en los Estados Unidos. A esto se deben las distintas medidas adoptadas.

En el último tiempo, la ciberseguridad se ha apoderado de las noticias. La semana pasada, el presidente de los Estados Unidos Joseph Biden dictó un decreto destinado a reforzar la ciberdefensa del país tras un ataque de cibersecuestro de dato (ransomware) que dejó inhabilitado al mayor oleoducto de combustible de Estados Unidos durante varios días. Además, el año pasado se produjeron nocivos ataques contra organismos gubernamentales federales y empresas privadas de Estados Unidos, efectuados a través de Microsoft Exchange y de una empresa informática llamada Solar Winds.

Si el decreto de Biden hace que el Gobierno adopte un enfoque más basado en los hechos en lo que respecta a la ciberseguridad, todo eso será positivo. De hecho, el decreto podría beneficiar tanto a los Estados Unidos como a China (si se acompaña con una aceptación renovada de la competencia mundial de los Estados Unidos, en lugar de un avance continuo hacia el proteccionismo).

Si la presidencia de Biden acepta la competencia, las empresas de Estados Unidos y China pueden continuar por un camino bien definido que ha fortalecido sus economías entrelazadas durante la última década. Sin embargo, si el presidente sigue los pasos de Trump al permitir la competencia solo cuando coincide con los objetivos políticos de los Estados Unidos, el futuro de la economía mundial será el desacoplamiento tecnológico y económico.

A corto plazo, separar las cadenas de suministros estadounidense de China dañará a algunas empresas de este último país (entre ellas a Huawei, cuyos ingresos en el extranjero disminuyeron el año pasado debido a la lista negra). No obstante, con el tiempo, el desacoplamiento costará a Estados Unidos unos 190.000 millones de dólares de pérdida de PIB. También perjudicará el liderazgo de las empresas estadounidenses en materia de semiconductores y otras tecnologías al reducir sus ingresos y obligarlas a recortar el presupuesto destinado a la investigación y el desarrollo.

Por desgracia, el daño no termina acá. Según la unidad de negocios inteligentes del grupo “The Economist”, un desacoplamiento total del comercio entre China y los llamados países de los Cinco Ojos (Australia, Canadá, Nueva Zelanda, el Reino Unido y los Estados Unidos) costará a la economía mundial más de 50 billones de dólares.

Incluso el propio National Intelligence Council del gobierno de los Estados Unidos ha advertido que dividir el mundo en varios bloques económicos y de seguridad implica gastos extraordinarios, como las pérdidas financieras masivas para los países y las empresas, ya que las cadenas de suministro se rompen, la pérdida de mercados y el deterioro de las que alguna vez fueron industrias lucrativas, como el turismo.

Huawei se encuentra en el medio de una rivalidad entre dos grandes potencias. Si bien es posible que las relaciones entre los Estados Unidos y China no se suavicen pronto, parece evidente que la presidencia actual está adoptando un enfoque con respecto al resto del mundo más multilateral que las anteriores.

Esto nos da esperanzas de que finalmente haya un cambio en la forma en que el Gobierno estadounidense decide tratar a Huawei y a las otras empresas de tecnología mundiales que se encuentran fuera de los Estados Unidos.

Entendemos que la presidencia está ocupada haciendo frente al covid y tratando de impulsar la economía de su país. Pero también esperamos que, cuando llegue el momento adecuado, se comuniquen con nosotros. Para aliviar sus preocupaciones sobre nuestros productos y tecnologías, estamos dispuestos a someternos a estrictos controles.

Estamos abiertos a debatir lo que sea necesario, incluso a permitir la realización de pruebas independientes a los equipos de Huawei, o conceder licencias de nuestra tecnología 5G a una empresa o consorcio estadounidense.

Tal vez, el gobierno quiera considerar la oferta del director ejecutivo y fundador de la empresa Ren Zhengfei de conceder la licencia de nuestra tecnología 5G a una empresa estadounidense. El acuerdo puede incluir una parte o la totalidad de la cartera de patentes 5G de Huawei, incluido el código fuente del software, los diseños de hardware y las tecnologías relacionadas con la fabricación, la planificación de la red y las pruebas.

Existen varias empresas estadounidenses que podrían encargarse de esto, y parece razonable suponer que una o dos podrían estar interesadas en obtener más información. Pero es poco probable que se pronuncien sin la aprobación del gobierno estadounidense.

Estados Unidos está en una posición fuerte para reforzar su condición de líder tecnológico mundial al colaborar con empresas tecnológicas internacionales, incluidas las que tienen su sede en China. Esperamos que, en lugar de agrupar diversas cuestiones dispares relacionadas con China para negociar, como hizo su predecesor, el presidente Biden pueda separar las cuestiones y considere cada una de ellas por sus propios méritos.

(*) Senior vice president de de Huawei y miembro del board de la empresa.

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