Cuando se necesitaba dar una muestra de convalidación al rebote anterior, la última rueda se quedó en las casillas del volumen -inclusive, contrayéndose más- mientras las cotizaciones intentaron hilvanarse, como para dejar bien parados a los índices. Nada más que eso llenó el horario de la rueda del viernes, que tuvo un Merval ondulándose hacia abajo hasta mínimo de 1.681, quiso alcanzar una cumbre superior a los 1.700 puntos -llegó a 1.703- y finalizando mucho más cauto, con 1.693 puntos. Esto aportó a la iniciativa de recortar pérdidas de mayo, agregó 0,6% de incremento y se quedó en zona similar al Bovespa, mejor que un Dow sumamente inestable. No fue una fecha para conservar en la memoria y es como que las dos fuerzas salieron a medirse, a tratar de no perder, y a protagonizar un desarrollo monótono en espacios más reducidos. Lo más parecido a un juego de «papi-Bolsa», con dimensiones estrechas y órdenes que salían como en cámara lenta. La prueba testimonial, un volumen tan discreto como para no superar los $ 42 millones, dio marco a una rueda que no pudo repetir un rebote nítido y que se vio sometida a poco abastecimiento. La semana salió adelante, fue la única positiva entre las bolsas referentes, y con 0,9% de suba se despegó del índice brasileño, bajista en 1,8%, y también del insípido andar del Dow Jones, con 0,3% de caída. Tenaris se movió suave en negocios, con 164.000 papeles, aportando 0,7% de alza para el índice principal. De las demás, cabe remarcar a una Petrobras con suba de 2,8%, dando la vuelta Bansud y con merma de 1,2%. Hipotecario y Cresud, también Capex, se anotaron como lo mejor, con mejoras de más de 4%. Pertrak, 10% de baja, resultó la nota discordante de un día tan rutinario. Y fue así.
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