La noticia de Ambito Financiero en su edición de ayer sobre que la central nuclear Atucha volverá a generar electricidad a mediados de marzo, luego de 10 meses de estar parada, ahora con más seguridad y vida útil, suscitó algunas repercusiones empresarias.
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Un vocero de Siemens Brasil dijo a este diario que es erróneo que esa empresa quedó a cargo de reparar el núcleo del transformador, cuya rotura provocó la salida de servicio de Atucha en mayo del año pasado. La fuente empresaria dijo que la estatal Nucleoeléctrica (NASA) le encargó a Siemens sólo las bobinas del transformador, por haber sido el fabricante de origen, pero que el núcleo quedó en reparación en la empresa Faraday, que estaría controlada por el grupo Taselli (vinculado entre otros negocios a la concesionaria de trenes Metropolitano), que está ubicada en la localidad de Quilmes, en el Gran Buenos Aires.
Faraday fue en realidad la que descubrió que el núcleo estaba quemado y que su reparación demandaría varios meses, de modo que recién podría volver a funcionar en octubre. Otras fuentes privadas cuestionaron que a partir de esa situación, NASA haya comprado en forma directa, sin licitación previa, a Faraday un transformador nuevo de 300 mva de potencia, que debió ser adaptado a las necesidadesde Atucha (400 mva de potencia).
Según afirmaron empresarios privados vinculados a la generación eléctrica, NASA contrató a la empresa francesa Alstom para que opinara sobre la conveniencia de adaptar el transformador de Faraday, obteniendo un dictamen negativo. No obstante, las autoridades de Nucleoeléctrica habrían privilegiado que el transformador estaba disponible en el país a un costo de 2 millones de dólares y permitía a Atucha empezar a generar rápidamente. Aun con estos cuestionamientos sobre el transformador, los expertos en materia nuclear y los empresarios privados, coinciden en que Atucha fue modernizada en los últimos meses desde el punto de vista nuclear, aspecto que tiene que ver con el reactor y no con el transformador. La central es ahora más confiable, tiene más vida útil y está más adaptada a los requerimientos internacionales en materia de seguridad para centrales nucleares.
Con respecto a Atucha II, cuya construcción está parada desde hace seis años y NASA quiere reactivar, los empresarios privados de generación dijeron que no sería negocio para el Estado ni para un particular. Los funcionarios de NASA, a su vez, creen que con la pesificación, el costo de terminar Atucha II sería de 400 millones, cifra que de todos modos parece inalcanzable para un Estado en default y con mínima posibilidad de financiamiento y además deber ser cotejada de cambiarla por una central a gas. La decisión sobre terminar o no la obra ya queda en manos del próximo gobierno.
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