El impacto sobre precios que provocó la devaluación en la Argentina es uno de los más bajos en comparación con otros países que atravesaron devaluaciones similares o incluso menores. Cumplidos 21 meses desde que se rompió con el sistema de convertibilidad, el traslado a precios del aumento del tipo de cambio (o passthrough, como se suele denominar a esa relación) es de 24%. Es decir, en ese período, el dólar subió 186%, pero la inflación minorista fue sólo 45%, lo que significa que apenas 24% del aumento del dólar se trasladó a inflación.
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Según un informe de MV Macroeconómica, es uno de los traslados más bajos que se registraron entre un grupo de 8 países que desde 1997 vienen registrando devaluaciones similares. Por ejemplo, a 21 meses de la devaluación, el traslado a precios en México alcanzó a 69%, en Ecuador a 74% y en Rusia a 43%. Mientras que niveles parecidos a la Argentina se registraron en Brasil (27%), Corea (22%), y Tailandia (23%). «Esto puede deberse a una mayor apreciación real del peso previo al estallido de la crisis», señala la consultora del actual presidente de ABA, Mario Vicens. Sin embargo, hay otro factor que explica por qué el ajuste en el tipo de cambio real es más lento de lo que lo fue, por ejemplo, en México y es la profunda recesión que evitó el ajuste en una gran cantidad de valores de la economía.
A diferencia de otros países que devaluaron, buena parte del ajuste en el tipo de cambio real en la Argentina provino por una apreciación nominal de la moneda y no tanto por aumentos en los precios internos. De acuerdo con el informe, Rusia, por ejemplo, registró un pass-through de 43% en 21 meses, pero porque registró un aumento de precios minoristas de 154% en ese período. En tanto, en la Argentina, la inflación fue de 45%.
•Cambio cultural
Pero, según MV Macroeconómica, este bajo traslado de la devaluación a precios está indicando un cambio cultural de los agentes: «Mientras que en el pasado se convalidaban pasivamente aumentos de precios, ahora existe repudio social al incremento de precios que incluso hace que los márgenes de intermediación se achiquen a medida que se avanza en la cadena productiva», dice la consultora, aclarando que «la memoria hiperinflacionaria de los agentes persiste, aunque ya no como mecanismo amplificador». Es para destacar que, a diferencia de lo que se pensó, en todo caso, el tipo de cambio real viene ajustando, pero no porque suban los precios, sino porque, además, el dólar baja.
Otro fenómeno interesante que se observa es que durante los últimos meses el poder de compra del dólar se fortaleció al mismo tiempo que la actividad económica siguió creciendo, cuando era de esperar que suceda lo contrario.
En base a este comportamiento MV Macroeconómica pronosticaque el tipo de cambio real de equilibrio de la Argentina se encontraría en un nivel más depreciado a lo que podía pensarse un tiempo atrás. Es que meses atrás aún se estimaba que el aumento de los precios sería mayor con lo cual la devaluación real del peso sería menor a lo que indica su valor nominal frente al dólar.