El gobierno intentará en los próximos días dar un golpe de efecto sobre dos sectores industriales clave: el automotor y la siderurgia. En ambos casos, intervendrá directamente para evitar despidos, con la idea de mostrar al resto de los rubros manufactureros que no se avalarán, al menos por el momento, políticas de suspensiones en empresas medianas o grandes. A cambio, aplicará los llamados Procedimientos Preventivos de Crisis (PPC), que obligan a las compañías a no despedir personal al menos por 6 meses. A las automotrices y las siderúrgicas se sumarían además los bancos, en el caso de que no lleguen a buen puerto las negociaciones impuestas por la cartera laboral esta semana y que llevaron a que el sindicato de Juan José Zanola levantara el paro dispuesto para el miércoles pasado.
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La hipótesis del gobierno es que «no se puede permitir que sectores clave de la industria que tuvieron cinco años de crecimiento récord, ante la mínima perspectiva negativa decidan comenzar con los despidos», según la interpretación de un ministro del gabinete nacional a este diario.
En el listado del Ministerio de Trabajo, que dirige Carlos Tomada, donde eventualmente se aplicarían los PPC, figuran todas las automotrices ( comenzando por General Motors, Renault y Volkswagen), Acindar y otras metalúrgicas menores. La idea es que desde los gremios de los mecánicos de SMATA y la Unión Obrera Metalúrgica (UOM) haya comunicación «on line» con el ministerio para que cuando aparezcan los comunicados dando cuenta de suspensiones o despidos se informe la situación a la cartera laboral. El ministerio, así, convocará a los empresarios a una mesa de negociaciones tripartita (privados, sindicato y el gobierno) de donde saldría luego la aplicación de los PPC.
El primer ensayo ocurriría hoy mismo, si la automotriz Renault decide mantener en firme la suspensión de unos 1.000 trabajadores; si Volkswagen no renueva unos contratos para 368 operarios y si Acindar no aclara que unas 3.000 personas a las que se les adelantaron las vacaciones serán o no tomadas nuevamente dentro de un mes. Otro caso es el de la fábrica de camiones de Iveco, con asiento en Córdoba, que no tendrá producción los jueves y viernes hasta fin de año.
En el caso de Renault, la automotriz afirmó que hoy no produciría en la planta de Santa Isabel, en Córdoba, donde se fabrican los modelos Mégane 1, Clio, Kangoo y se proyecta un nuevo vehículo (el L35). El dato había sido anunciado primero por SMATA y luego confirmado por la empresa, que no aclaró si se trata de un solo día o si la medida podría extenderse a diez jornadas. Esta información será la que se consulte hoy desde Trabajo. Renault confirmó que tomó la decisión como consecuencia de la crisis financiera internacional, que podría derivar en una recesión global. Según SMATA, que hasta hace sólo dos semanas le reclamaba a Renault un aumento de 45%, la medida afectará a prácticamente toda la planta y los empleados recibirán 70% del salario correspondiente. La empresa había resuelto además interrumpir unos 350 contratos transitorios.
En tanto, la siderúrgica Acindar, productora de aceros no planos utilizados en la industria automotriz, adelantará las vacaciones para los 3.000 trabajadores de su planta en la ciudad santafesina de Villa Constitución ante la posibilidad de una caída de 15% en sus ventas para 2009. La compañía, propiedad del grupo Arcelor Mittal, aseguró que ante los efectos de la crisis «tratará de preservar los puestos de trabajo de los obreros y empleados de la planta permanente».
El gerente de Asuntos Externos de Acindar, Carlos Vaccaro, afirmó que la compañía diseñó un «plan de contingencia» consistente en adelantar las vacaciones a la totalidad de su personal, entre el 1 de diciembre y el 31 de enero de 2009.
Cajas de cambio
En el caso de Volkswagen, la automotriz suspendió a 368 contratados ante la caída de negocios para la producción de unas 95 mil cajas de cambio. En la provincia de Buenos Aires Peugeot ya aplicó recortes de horarios a sus 4.000 operarios, mientras que en Mercedes-Benz, con unos 2.000 trabajadores, hay suspensiones rotativas. La General Motors, cuya planta está en Santa Fe, despidió a 435 empleados, pero el gobierno provincial dictó conciliación obligatoria y están en plena negociación sindical.
Mientras tanto, Cristiano Rattazzi, presidente de Fiat Argentina, aseguró el sábado que la situación responde a «una cuestión mundial, no sólo de la Argentina», aunque se manifestó «optimista de que Brasil se recupere más rápido que otros países», lo que beneficiaría a la Argentina.
El principal destino de las exportaciones de autos argentinos es Brasil, con alrededor de 70%, seguido por México, Chile, Venezuela y países de Europa. En todos estos mercados, la demanda de vehículos producidos en la Argentina cayó en promedio 30%, mientras que en el país las ventas bajaron 10% en un mes. Esta caída no fue mayor por la gran cantidad de promociones, con fuertes descuentos, que lanzaron las terminales y concesionarias.
Este fin de semana fue el jefe de Gabinete, Sergio Massa, el que anunció que el gobierno tomará medidas para reducir un eventual impacto de la crisis internacional en el mercado laboral. «Aparece alguna situación a la que hay que prestar atención. Se debe tener especial cuidado en lo que se denomina industrias sensibles», dijo el sábado el funcionario, que advirtió que «no se trata sólo de garantizar el nivel de empleo, sino de darle perspectiva».
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