Imposición telefónica
Viento en popa marcha la política de colocaciones del gobierno: acaba de imponer, en la Unión Industrial Argentina, al nuevo vicepresidente de la entidad, Roberto Domenech. Doble logro de Néstor Kirchner: desplaza a Alberto Alvarez Gaiani, quien hizo denodados esfuerzos por no confrontar con el gobierno, pero que tropezó a menudo con Guillermo Moreno (secretario de Comercio que no oculta su ira con el empresario de la alimentación) y, al mismo tiempo, lo suplanta con un hombre del sector avícola que colecciona fotografías junto al Presidente y varios de sus ministros. Además, quizá no lo menor, es delegado de uno de los sectores más favorecidos con los subsidios: paga 25% más barato el trigo, de ahí que no se observen productores de aves en ninguna protesta. El proceso de reemplazo también denota una característica oficial: bastó una llamada telefónica para monitorear la nueva conducción de la UIA que asumirá en abril.
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Roberto Domenech
Domenech, igual que su predecesor, no es un empresario sino un dirigente de carrera. Pero al revés que Alvarez Gaiani, exhibe una más que fluida relación con el gobierno nacional, a pesar (o a favor) de haber ocupado la Subsecretaría de Alimentos durante la presidencia de Eduardo Duhalde. Además, representa al único sector del campo que no está en conflicto con la Casa Rosada. No es casual: los productores de aves convierten maíz en carne de pollo, y tienen un subsidio de 25% en su materia prima por las retenciones a ese grano.
COPAL también lo eligió porque es uno de los pocos dirigentes con experiencia dentro de la UIA, y porque no representa a una empresa multinacional, que hoy dominan la industria alimentaria. La única excepción sería Molinos (Arcor, cabe recordarlo, se alinea en la lista de Techint), pero desde la salida de Juan Manuel Forn la empresa de los Pérez Companc recortó al mínimo su exposición en el gremialismo empresarial.
Todo había comenzado con unas declaraciones casi inocentes del dirigente alimentario, quien dijo que «los controles de precios no creo que duren hasta fin de 2007», contradiciendo dichos del propio Néstor Kirchner. Seguramente por eso Méndez salió pocos días más tarde a asegurar que «me convencí de que los acuerdos de precios en esta coyuntura son útiles».
Ayer hubo un almuerzo en el restorán Hispano, en la Avenida de Mayo, que reunió a medio centenar de empresarios de la Celeste y Blanca. Estuvieron Méndez, su presidente Luis María Blaquier, el gráfico Juan Carlos Sacco, Nicholson, el papelero Héctor Massuh, Cristiano Rattazzi (Fiat), el autopartista Rodolfo Achille y Acevedo, entre muchos otros.
Allí se lo felicitó a Méndez por su gestión a punto de concluir y en alguna mesa se habló de la necesidad de reivindicar a Alvarez Gaiani. «Cuando se confirme su salida, los amigos que tiene en la Celeste y Blanca seguramente reivindicarán su figura y el rol que desempeñó estos años. Pero también le adelanto que aceptaremos sin chistar la designación que decida hacer la COPAL», dijo a este diario Sacco.




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