Sí... se sabe, aquello que se producía extramuros y en mercados referentes, como que sellaban el destino del indicador local. Pero esa conjunción en nuestro ámbito no dejó de ser funesta, viendo de qué modo se perforaban los precios y los pisos previos del Merval: a través de lo que, en términos domésticos, suele denominarse como «con cuatro pesos».
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Pasando revista de afuera hacia adentro, el Dow decreció más allá de 0,5 por ciento (como haciendo cierto, nuevamente, lo peligroso de los «setiembre's» en aquel mercado) y el Bovespa lo recogió amplificando hasta 1,8 por ciento de caída. En nuestro desempeño, muy cerca de Brasil, quedando al término de la rueda con 1,5% de caída ponderada. Un mínimo que llegó a 1.652 puntos, con máximo en 1.678, concluyendo en los 1.654 puntos.
Cuando se revisa lo que se acumuló en órdenes, éstas no pasaron siquiera de los $ 24 millones efectivos. Con ello, el segmento de acciones cubrió casi 7 por ciento, en tanto la «renta fija» se llevó 55% y «cauciones» resumió otro importante 25% de participación. Falencia notable en poder de asimilación, ni con el derrape de consideración en ciertas cotizaciones resurgió algún poder tomador, a lo largo de la fecha. Por allí subió a 100.000 acciones la plaza de Tenaris, pero vapuleada en sus precios, para participar en el índice con 2,4% de rebaje. El Galicia con 1%, Acíndar más sobria y 0,2% de merma, pero llegando Petrobras con su carga adversa de 2,7%. Mientras a las empresas se las envía a encontrar su propia energía -una señal aterradora- también en lo bursátil habría que agenciarse de cierto generador propio, porque apenas está funcionando con escasas luces encendidas. Y la Bolsa, a oscuras.
Dejá tu comentario