En un clima distendido finalizó el viernes la VI Conferencia Industrialque sin haberse planificado y por los cambios de agenda terminó agolpando unatras otra las exposiciones del ministro José Luis Machinea (en elalmuerzo) y del secretario de Industria, Javier Tizado, y Héctor Rodríguez,titular de la AFIP, durante la tarde; sumadas a las presentaciones querealizaron Aníbal Ibarra y varios legisladores aliancistas.
Además a la cena de cierre acompañaron al presidente Fernando de laRúa el jefe de Gabinete de ministros, Chrystian Colombo, y elministro de Relaciones Exteriores, Adalberto Rodríguez Giavarini,quienes viajaron especialmente desde Buenos Aires.
La inusual concurrencia de tantos funcionarios fue considerado por losempresarios presentes como un relanzamiento del gobierno luego de lacrisis política que implicó el alejamiento de Carlos Alvarez de lavicepresidencia.
Sin embargo, lo único que les pudo llevar Machinea a los industriales(para no ir con las manos vacías al almuerzo) fue el decreto firmado queestablece el «compre nacional» y pidió, además, renovar el pactoentre el gobierno y la producción como forma de lograr un crecimientosostenido.
Machinea fue perseguido por los periodistas en los pasillos del hotelpara que ratificara las metas de crecimiento económico para este año y 2001,además de responder por el acuerdo de Aerolíneas Argentinas, la baja deimpuestos, el plan de infraestructura y su opinión sobre las declaraciones deAlfonsín, entre otros temas.
Pronóstico
Al ratificar la convertibilidad, Machinea arremetió contra las palabrasde Alfonsín al sostener que «no le hacen bien al gobierno y no ayudan abajar el riesgo-país». Pronosticó que el PBI aumentará este año 0,7% yratificó la meta de 4% para 2001. Con una similitud casi asombrosa, conlo que posteriormente dijo De la Rúa en la cena de cierre, Machinea sostuvo quela renuncia de Alvarez a la vicepresidencia no generó una crisis sino un «problemainterno» y para remarcar sus palabras puso como ejemplo que los mercados nose vieron afectados. Prometió, además, que en los próximos días daría a conocermedidas adicionales para alentar la inversión, que para el ministro esel principal factor para salir de la recesión, y otras orientadas a reducir elnivel de desconfianza que no permite que la gente tome créditos. Se especulaque se pondría en marcha como una póliza de seguro de empleo (como en lospaíses desarrollados) que mediante el pago de una prima (que se activa cuandoel titular del préstamo pierde el trabajo) permite cubrir el pago de cuotas delos créditos que se tengan con el sistema financiero mientras dure sureinserción laboral. Ya en la cena el titular de la UIA, Osvaldo Rial, fueel encargado de cerrar oficialmente el even-to. «Sin empleo calificado nohabrá dignidad para los argentinos», sostuvo y acusó a un sector delpensamiento económico de «haber perdido el sentido común». Pidió,además, la creación de un ministerio de inversión y desarrollo regional.
A su turno el Presidente optó por retomar el hilo conductor que esbozósu antecesor en la palabra y se comprometió ante los más de 300 empresarios quecolmaban el salón a eliminar los impuestos a la renta mínima presunta y alcosto financiero del endeudamiento de las empresas. Además ratificó lacontinuidad del plan de infraestructura y le dio instrucciones precisas aRodríguez Giavarini para que las negociaciones internacionales vayan de la manode los empresarios, gesto político muy reconocido por los empresarios. Talfue la importancia que dieron a este tema que Rial inter-cedió ante elPresidente para que fuera Rodríguez Giavarini el encargado de realizar elbrindis, cosa a la que De la Rúa no se opuso.
Mudanzas
Por la tarde, el secretario de Industria, Javier Tizado, se habíahecho acreedor de la «cajita infeliz», como les gusta llamarla a losempresarios, que contenía productos de distintas marcas de primera línea quese mudaron a Brasil. A esa hora todavía no se habían enterado de que elreal se había disparado, llegando a cotizar en el mercado paralelo por encimade 2,01 por dólar.
Pero la preocupación de los industriales se hizo más visible cuandoTizado se refirió a la negociación de aranceles que se avecina. Las preguntasrondaron en cómo se realizaría la negociación y si las cámaras empresariastendrían alguna participación. Tizado les dijo que dada la complejidad de lanegociación (que alcanza a más de 10.000 posiciones), en lo único queparticiparían los empresarios sería en la definición conceptual, «porque sinose transforma la secretaría (de industria) en un mercado persa».



