• Está claro que nadie cree que la inflación en el primer semestre haya sido de sólo 3,9%, como dice el INDEC • Pero más allá de la manipulación de los datos, lo que realmente importa son las expectativas que tienen diferentes actores de la economía con los precios a futuro. Y en esto no hay intervención oficial posible • Lo que no se había reflejado acabadamente hasta ahora era el impacto de esta mayor inflación en la tasa de créditos • Desde este mes, los bancos más activos en el mercado de préstamos hipotecarios decidieron comenzar a cubrirse, y ya se registran importantes aumentos de tasas • Procuran las entidades que el efecto de la suba de precios no termine licuando las cuotas en pesos que tienen que cobrar • Por eso, quien obtuvo un crédito hipotecario a tasa fija en pesos en los últimos dos años se está viendo beneficiado por la menor carga de la cuota (aunque, claro, siempre que en paralelo sus ingresos no se queden rezagados contra los precios) • ¿Propondrá el custodio de precios Guillermo Moreno hacer bajar tasas por decreto? Lo único cierto es que si hay algún banco que presta en pesos a 10 años o más a tasa fija, ya incluye en el costo financiero un alza de precios de hasta 20%.
La aceleración de la inflación en los últimos meses, que ya se acerca a 15% anual, comenzó a afectar también al mercado crediticio. Debido a este fenómeno, algunos bancos privados decidieron subir la tasa de los créditos hipotecarios para no quedar desfasados de la suba del índice de precios, mientras que otros están pensando en adoptar un camino similar.
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A partir de julio, uno de los líderes del sector, Banco Río, aumentó algo más de un punto la tasa fija que ofrece para los préstamos a diez años, pasando desde 13,70% anual en pesos hasta 14,75%. Claro que el Costo Financiero Total (que tiene en cuenta los gastos asociados, como los seguros y la escritura) no trepa demasiado y se ubica en 16,43%, con lo cual se mantiene en línea con el resto del mercado. «Para compensar el aumento de las tasas, decidimos reducir el costo del seguro», explicaron en la institución.
También aumentó la tasa variable, que en vez de arrancar en 8,70% anual está en 10,50% en pesos, mientras que en este caso el CFT es de 12,50%.
Este diario pudo averiguar que otras entidades privadas también están pensando en efectuar ajustes para que la tasa de estos créditos de largo plazo no queden completamente fuera de sintonía. Los bancos públicos (como el Ciudad o el Hipotecario, de participación mixta) no están pensando por el momento en hacer variaciones.
En el caso del Banco Hipotecario (BH), continuará con la línea de tasa fija a 20 años (la única en su tipo por el plazo) a 9,75% anual, pero el CFT trepa hasta 14,90%. El mes próximo presentará el nuevo producto, que permite pagar cuotas más bajas al principio del crédito, que van subiendo con el correr de los años. Así, procuran que más gente pueda acceder a este tipo de productos.
«El 90% de nuestros clientes opta por la tasa fija porque prefiere no sufrir sorpresas respecto del valor de las cuotas en plazos tan largos», señalaron en la entidad. El Ciudad, por su parte, mantiene la tasa fija a 10 años a 12,68%, mientras que el Costo Financiero sube hasta 16,27%.
El temor a los bancos es que la inflación continúe elevada en los próximos años, por lo que precisan compensar dicho aumento con las tasas que cobran para evitar que la cuota mensual se termine licuando. En otras líneas, como los préstamos al consumo, la situación es mucho más controlable por dos motivos: los niveles de tasas son mucho más elevados ( promedian 30%) y los plazos más cortos (dos años en promedio).
Las líneas con garantía hipotecaria comenzaron a repuntar en 2006 y ya están creciendo de manera decidida este año, a un ritmo superior a 25% anual interanual. Pero sólo media docena de bancos salió a ofrecer este producto, que mezcla no sólo el negocio generado por la tasa de interés que se cobra, sino también la posibilidad de captar clientes a largo plazo (ya que el promedio de otorgamiento supera los diez años).
El rebote de las tasas en el mercado financiero comenzó a notarse, pero marginalmente, en el segmento mayorista. Por ejemplo, la BADLAR (tasa que pagan los bancos por plazos fijos mayoristas) ya se ubica por encima de 8% anual cuando durante todo el primer semestre estuvo más cerca de 7,50%. No se descarta que suba a no menos de 9% en los próximos meses o incluso que vuelva a tocar valores cercanos a 10% a fin de año, tal como ocurrió en 2006.
El Banco Central, por su parte, alienta la suba de tasas por parte de las entidades para que capten más depósitos a plazo, pero lo hace con cuentagotas. Las herramientas utilizadas fueron ajustes en los pases pasivos (dinero que capta de los bancos y que subió cinco veces en el año hasta 7,50% anual), al tiempo que también aumentó levemente lo que paga al colocar Lebac y Nobac. En términos reales, se trata de rendimientos negativos, porque se ubican alrededor de cinco puntos por debajo de la inflación real (no la oficial que da a conocer el INDEC a través del IPC).
Sin embargo, la entidad que preside Martín Redrado prefiere no ser más agresiva en el aumento de las tasas porque podría afectar los niveles de consumo y, por ende, de crecimiento.
La incógnita es si pagando menos de 9% anual el Central podrá absorber los pesos que emita en este segundo semestre para comprar alrededor de u$s 6.000 millones y evitar así que baje la cotización del dólar. No son pocos los que consideran que precisará pagar rendimientos superiores para conseguir dicho objetivo.
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