Federico Domínguez: "Argentina en una década podría duplicar o triplicar sus exportaciones y volver a ser grande"

Economía

En medio de una notable inestabilidad macroeconómica local, el asesor financiero sostiene que la Argentina podría volver a retomar un horizonte de recuperación económica favorecida por las condiciones del contexto global tras una mayor apertura al comercio, a la tecnología y al capital.

Federico Domínguez, financista y autor del libro Argentina Hiperacelerada, en diálogo directo con Ámbito, dio un giro optimista al discurso liberal afirmando que "no somos el mejor país del mundo, pero que podemos llegar a serlo".

"La pandemia y la guerra en Ucrania fueron dos sucesos hiperaceleradores de procesos económicos, tecnológicos y sociales. En tres años, el mundo cambió como nunca lo había hecho. Pasamos en todo el planeta de la paz a la guerra, de precios estables a una alta inflación, de bajas a elevadas tasas de interés, de la globalización a la desglobalización, de una transición ordenada hacia las energías renovables a una crisis energética mundial, de la abundancia de trabajadores a la escasez de mano de obra, de trabajar en oficinas a hacerlo en los hogares", sostuvo el especialista dando cuenta de las rupturas transversales que afectaron a todas las esferas que comprenden la vida humana.

Y en relación a este aspecto, el eje de su publicación reciente, coloca un tinte optimista al contexto local aseverando que esta aceleración impactará positivamente en Argentina a contramano de lo que podría ocurrir en la mayoría de países. Esta década que para el mundo se presenta como turbulenta, él la considera como un racimo de oportunidades sin precedentes.

"Hoy, en el plano económico, el mundo demanda muchos de los productos y servicios que producimos, como granos, petróleo, gas, litio, otros minerales, servicios tecnológicos y turismo. Todos esos sectores pueden impulsar las exportaciones de tal forma que nos permitan generar los dólares suficientes para alcanzar una estabilidad macroeconómica", enfatizó el analista.

Pero para llegar a la optimalidad financiera, de acuerdo a Domínguez, la Argentina debería volverse a una apertura del comercio, el capital y la tecnología, como se produjo entre 1880 y 1930 cuando éramos una de las naciones más ricas del mundo en términos de PBI per cápita y en indicadores de bienestar social.

Con respecto a los cambios infaltables que debería hacer la dirección económica para tener esos resultados de ausencia de volatilidad macroeconómica pronunciada, el escritor indicó que en primer lugar habría que dejar de remunerar los pasivos monetarios, aunque eso signifique un shock inflacionario inicial, y en segundo lugar se debería seguir un presupuesto adecuado que conlleve al logro de un superávit fiscal primario. "Hecho esto, la suba generalizada de precios va a menguar fuerte. Con un shock de confianza, desregulaciones, mayor seguridad jurídica y una baja significativa de impuestos, los efectos se acrecentarían y no tardarían en notarse", destacó el autor de La rebelión de los pandemials.

"Argentina en una década podría duplicar o triplicar sus exportaciones. En unos años, podríamos establecernos como uno de los principales oferentes globales de litio. Creo que cualquier gobierno que asuma en 2023, con hacer estos cambios vitales, podría ayudar a la Argentina a tener un gran crecimiento que se extienda por varios años, pero si querés que este ciclo se mantenga en el largo plazo tenés que hacer reformas estructurales. Hoy estas modificaciones profundas no son tan complejas. El costo de una reforma laboral donde la mayoría de las personas trabajan en negro es bajo, porque impacta sobre muy poca gente que lo hace legalmente", aseguró Domínguez.

Con respecto a su convicción de por qué la Argentina alcanzaría una reversión económica, el especialista añadió que los países tienen ciclos económicos que duran 50 años e institucionales que abarcan entre 80 y 100 años. "La Argentina está transitando su tercer ciclo económico conocido como 'intervencionista', que se inició con el golpe de estado en 1976 con la gestión económica de Martínez de Hoz y se prolonga hasta la actualidad. La gestión económica podría arribar hacia otra fase, como manera de escape, entre varias causas, a la falta de capacidad de endeudamiento en dólares y en pesos. Y por contraposición de ciclos, el próximo será de tendencia más liberal, más abierto al comercio, a la tecnología y al capital", aseveró el especialista.

"Veo el próximo año muy complicado sobre todo por el ajuste monetario, las variables cambiarias les van a explotar a este gobierno. Sin embargo, quién asuma luego de las elecciones va a recibir un mandato ligado a un mundo con una inflación controlada y con una Reserva Federal de los EEUU que proporcione una política monetaria menos agresiva que propicie un excelente escenario para los mercados emergentes, y entre ellos la Argentina. Por lo cual sería impensable que no volvamos a recuperar el éxito de las primeras décadas del siglo pasado", concluyó el asesor financiero.

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