FMI, inflación y dólar: Martín Guzmán pone un ancla a la expansión monetaria

Economía

En la exposición del Presupuesto anunció que la base monetaria se mantendrá estable en relación al producto y crecerá en línea con el PBI nominal en 2022. El Fondo reclamaba menos emisión.

Si bien los números del proyecto de Presupuesto que comenzaron ayer a tratarse son en términos generales los mismos que había proyectado el Gobierno tres meses atrás, la negociación con el Fondo Monetario Internacional tuvo un primer impacto en la hoja de ruta económica para el próximo año.

En particular, en la política para intentar reducir la muy elevada inflación. Martín Guzmán anunció ayer un nuevo tope para la expansión de la base monetaria (BM) en 2022: se mantendrá estable en relación al PBI y su evolución dependerá del ritmo de crecimiento de la actividad económica y la demanda de dinero.

La decisión fue comunicada por el ministro de Economía durante su exposición en la comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, junto con la ratificación de que se avanzará a partir del 7 de enero en un acuerdo de precios con el sector privado que reemplace al actual congelamiento de cerca de 1.400 productos.

Como señaló el staff del FMI en su comunicado del viernes pasado y señalaron fuentes oficiales, ambos puntos fueron parte de las políticas para reducir la inflación que se discutieron en Washington durante la visita de la delegación del Ministerio de Economía y del Banco Central.

En el Gobierno celebraron que la declaración del staff volviera a admitir que para atacar el proceso inflacionario se requiere un enfoque múltiple y que incluyera entre las medidas necesarias “una coordinación de precios y salarios”. Aunque el Fondo también hizo hincapié, acorde a su habitual recetario, en “una reducción del financiamiento monetario del déficit fiscal” y “una política monetaria adecuada con tasas de interés reales positivas”.

Los tres aspectos quedaron plasmados en la presentación de Guzmán. Por un lado, el funcionario ratificó las proyecciones macroeconómicas para 2022 incluidas en el proyecto hace tres meses (ver aparte), como un crecimiento de la actividad del 4%, que era un punto de debate con el organismo. Pero, por otro, sostuvo que la inflación fue el principal problema económico del año (había proyectado un 29% pero se encamina a cerrar en torno del 50% anual) y aseguró que atacarlo “es un objetivo central” del Gobierno. Al respecto, planteó que la hoja de ruta para el año próximo “asume hipótesis diferentes a 2021 para la nominalidad”, que van en línea con algunos de los pedidos del Fondo.

En concreto, el ministro recordó que para 2021 se supuso un crecimiento de la base monetaria (los pesos en circulación más las reservas de los bancos comerciales en el BCRA) de 1 punto porcentual sobre el PBI en consonancia con una previsión de crecimiento de la demanda de dinero también de 1 punto, algo que admitió que no ocurrió ya que en la práctica se registró una caída. Y señaló que, junto con el salto de precios de los commodities y la inercia, eso “también puso presiones adicionales” sobre la inflación.

“Para 2022, supusimos estabilidad: un no crecimiento de la BM, partiendo de una base menor. Lo consideramos una hipótesis conservadora, que tendrá que ver con la evolución de un conjunto de condiciones financieras en las que estamos trabajando”, expresó Guzmán. Una fuente oficial consultada por Ámbito explicó que este agregado, que sintoniza con planteos del FMI, implicará que la expansión monetaria ahora dependerá del crecimiento del PBI nominal y que la idea es que la base crezca en la misma proporción.

En noviembre, de acuerdo al informe monetario del Banco Central, la BM se ubicó en 6,2% del PBI, un valor similar al de fines de 2019 y muy por debajo del promedio de 2006-2017, cuando rondó el 8% ó el 9% del producto, y también de 2020, cuando llegó a tocar el 10% en los meses de cuarentena más estricta y plena vigencia del IFE y del ATP.

Es decir que, en los hechos, hubo una contracción del peso relativo del dinero en circulación, a caballo de la fuerte esterilización que realizó el BCRA a través de la colocación de Pases y Leliq para evitar recalentar aún más las presiones cambiarias. En ese sentido, el analista financiero Christian Buteler sostuvo que “lo que intenta hacer este agregado es generar algún tipo de ancla para la emisión (en este caso el PBI) y de esa forma también busca anclar la expectativa sobre la inflación”. Buteler lo consideró “positivo”, aunque advirtió que la absorción de liquidez vía pasivos remunerados del Central tampoco es inocua para los precios.

Fondeo y tasas

Respecto de la reducción del financiamiento del déficit fiscal con asistencia monetaria del BCRA, uno de los reclamos principales del Fondo (que también busca un ajuste más veloz), Guzmán ratificó el plan financiero original para 2022. Este plantea cubrir las necesidades de fondeo (4,9% del PBI) con 1,8% del PBI de emisión monetaria, 2% de endeudamiento neto en pesos y 1,1% de recursos netos provenientes de organismos internacionales o préstamos bilaterales. “Estamos trabajando con la comunidad internacional para obtener el mayor apoyo posible de otros organismos multilaterales de crédito y bancos multilaterales de desarrollo para poder reducir algo más la emisión monetaria en 2022”, dijo.

En relación a la tasa de interés, el ministro convalidó la necesidad de mantener un rendimiento real positivo para desincentivar la dolarización. Un eventual movimiento de tasas es algo en lo que el equipo económico ya piensa, en línea con la suba del ritmo de depreciación para acercarlo a la evolución de la inflación que había adelantado Ámbito y confirmado Miguel Pesce. En ese sentido, Guzmán ratificó que se abandonará en 2022 el ancla cambiaria y que se buscará mantener estable el tipo de cambio real, pero descartó de plano un salto devaluatorio.

Más allá de estos gestos y de los avances que mencionaron tanto el Fondo como el Gobierno, aún no está cerrado el entendimiento técnico con un FMI que no abandona su espíritu ajustador. La declaración del staff ya adelantó que “serán necesarias más discusiones” y fuentes de Economía ya reconocen que, si bien sigue siendo un objetivo alcanzar antes de fin de año un acuerdo para refinanciar los u$s45.000 millones de deuda que tomó Mauricio Macri, tal vez se dilate hasta los primeros días de enero. El próximo paso será la presentación del plan plurianual, para el cual Guzmán pidió el apoyo de la oposición. Además, volvió a prometer que el programa incluirá un recorte del rojo primario pero sin ajuste, y que apuntará a dar continuidad a la reactivación. Mientras, el oficialismo buscará aprobar el Presupuesto esta semana en Diputados y que el Senado lo trate antes de Navidad.

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