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La retención de 5% a todas las exportaciones obligaría a una negociación con el agro, pero el gobierno parte de que se trata de uno de los sectores más beneficiados porque ganó con la devaluación y con la pesificación de todas sus deudas.
La retención generalizada de 5% había sido recomendada por el Fondo Monetario hace dos semanas, y en principio fue descartada por el gobierno, que optó por dictar precipitadamente el decreto que fija en 20% las retenciones a la exportación de petróleo.
Ahora, la generalización de una retención de 5% dejaría aun más en evidencia el carácter discriminatorio del impuesto a las ventas externas de crudo. Por eso, se cree que el gobierno quedaría obligado a revisar la retención a las petroleras.
La última iniciativa que trascendió en este controvertido tema fue presentada a legisladores por el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, el jueves pasado, y contemplaba un nuevo decreto que fijara retenciones descendentes al crudo para los cinco años en que fueron establecidas por la ley.
Pero la iniciativa también incluía que las petroleras adelantaran a valor presente los fondos correspondientes en tres cuotas anuales, o en una sola.
Se especula que si la retención al crudo se fija en 5% para igualar con el resto de las exportaciones, el gobierno podría volver sobre el proyecto, propuesto por las mismas petroleras, de gravar el petróleo en boca de pozo, según una escala que depende del precio internacional.
En tanto, trascendidos confiables indican que el gobierno no tiene intenciones de aplicar un impuesto sobre las ganancias pasadas que afectaría sobre todo a algunas privatizadas. «Habría que haberles cobrado en la década del '90 y no este año, cuando algunas tendrán hasta pérdidas», se escuchó razonar en los pasillos oficiales.