27 de febrero 2001 - 00:00

Intervención para defender lira turca

Ankara (ANSA) - La devaluación de la lira turca se frenó ayer ante la intervención del Banco Central, apremiado por las fuerzas armadas, la presidencia y el gobierno emitieran una señal de tranquilidad que, no obstante, no ofrece certezas de ser definitiva.

La moneda local subió ayer 13% después de la caída de 36 por ciento del viernes.

También aumentó la bolsa, más de 6,4 por ciento, y cayó la tasa de interés a 139 por ciento anual contra 1.300 por ciento del viernes. El objetivo del gobierno turco es que cada dólar pase a costar 850.000 liras. En la actualidad, un dólar equivale a un millón de liras.

Renuncias

La nueva estrategia del Banco Central tuvo como contrapartida las renuncias, el viernes, del titular del Banco Central, Gazi Ercel, y ayer del viceministro del Tesoro, Selcuk Demiralp.

En tanto, los turcos debieron soportar los primeros aumentos en los precios de los artículos de consumo.

El monopolio de Estado aumentó 10 por ciento los productos bajo su control, entre ellos los cigarrillos, la sal y el muy difundido raki, un licor alcohólico a base de anís.

Es inminente un aumento en el precio de las tarifas de los transportes aéreos, que sería de al menos 30 por ciento, según un portavoz de las líneas aéreas turcas.

Las versiones señalan la posibilidad de que se produzcan en los próximos días los primeros cierres de fábricas, con los consiguientes despidos.

En cuando a los combustibles, todos importados, los aumentos oscilarían entre 20 y 30 por ciento.

Pero, es probable que estas alzas sean congeladas hasta el final de las festividades musulmanas del sacrificio, programadas entre el 3 y el 10 de marzo, durante las cuales hay grandes movilizaciones de la población.

En este panorama también se espera que haya pronto fuertes aumentos en otros productos, incluidos los de primera necesidad: del pan al azúcar y del té a los transportes urbano y de larga distancia.

La señal del final de la beligerancia abierta entre el gobierno y la presidencia de la República llegó ayer a la mañana, con una reunión del consejo de seguridad nacional en la cual participaron todos los líderes políticos, desde el presidente al premier, pero en el cual prevalecen los militares, que cada vez más aparecen como los árbitros más o menos ocultos del futuro del país.

Los problemas analizados durante este encuentro fueron menores y no revistieron carácter económico, pero lo importante era que se encontraran todos los protagonistas en torno a una mesa común.

Paso adelante

Aunque en la práctica no hubo ninguna señal formal de deshielo entre el presidente Amhet Necdet Sezer y el premier Bulent Ecevit, se trató, de todos modos, de un paso adelante respecto a la reunión del consejo del lunes pasado.

En aquella ocasión, Ecevit había abandonado el meeting dando un portazo y acusando a Sezer de bloquear sus esfuerzos dirigidos a modernizar el país y derrotar la corrupción. Sobre esta verdadera y propia crisis institucional se montó, con efectos multiplicadores, la crisis de carácter económico y financiero.

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