25 de mayo 2001 - 00:00

Inversores con poco entusiasmo

Nueva York (Bloomberg) -La Argentina debe persuadir a los inversores de que intercambien deuda que vence antes de 2006 por otra de más largo plazo, a fin de alargar sus pagos evitando un incumplimiento.

George Estes, que colabora en la administración de deuda de mercados emergentes por $ 1.000 millones en Grantham Mayo Van Otterloo en Boston, no ha decidido aún si canjeará sus bonos argentinos por deuda a más largo plazo. Estes quiere saber primero cuánto le pagará la Argentina.

«Si no nos pagan lo suficiente, nos quedaremos muy contentos con los bonos», dice el gestor sin revelar cuánto posee en bonos argentinos. «Por cierto, los inversores locales y los formadores de mercado están muy presionados para participar en el canje. Pero ése no es un factor que nos afecte.»

Sin embargo, los poseedores de bonos en el exterior no tienen tantas probabilidades de participar en el canje como los inversores argentinos.

Los bancos locales y los fondos de jubilaciones y pensiones saben que si no se suman al canje, la Argentina enfrentará casi seguramente una cesación de pagos y el colapso de su sistema financiero.

• Compromiso

«Tienen pocas opciones», dijo Giacomo de Filippis, que administra $ 50 millones en bonos de mercados emergentes para Giadefi Inc. en Nueva York. «La mayoría ya se comprometió a intercambiar parte de su deuda porque sabe que si el canje no funciona, el país estará en serios problemas y ellos también.»

Estes y otros inversores extranjeros como James Barrineau, de Alliance Capital, y Scott Grannis, de Western Asset Management, tienen más opciones y pueden pedir más altos precios por su deuda.

Fuera de la Argentina, los inversores tienen mucho que ganar si mantienen sus bonos de corto plazo. Primero, el canje reducirá la carga financiera del gobierno y su necesidad de refinanciación, disminuyendo el riesgo de incumplimiento para los bonos que vencen antes de 2006, dijo Fillipis, agregando que vendió su deuda argentina en diciembre.

Además, muchos inversores no están interesados en canjear por bonos a más largo plazo que no pagarán cupones por muchos años. En consecuencia, muchos poseedores de bonos no planean intercambiar su deuda aunque el gobierno ofrezca un precio atractivo.

«Si uno tiene un papel a corto plazo y ya está preocupado por la Argentina, y tiene la oportunidad de que le paguen en vez de obtener un vencimiento más largo, prefiere recibir su dinero», dijo Charles Cassel, que tiene en cartera alrededor de $ 24 millones en deuda argentina en Standard America en Miami. Cassel dijo que no participará del canje.

• Decisión difícil

La decisión no será tan fácil para los gerentes de fondos con fines predeterminados y compuestos de deuda de mercados emergentes, en Alliance Capital y Pacific Investment Management Co., que gestionan miles de millones en deuda de países en desarrollo.

A menudo se ven obligados a poseer algo de deuda argentina, ya que su desempeño se mide por índices de deuda emergente que incluyen a la Argentina, dijo Jeremy Brewin, que administra $ 100 millones en deuda de mercados emergentes para Morley Fund Management Ltd. en Londres.

Barrineau, de Alliance, que aún no se decidió, dijo que el precio no es el único factor en juego. Los gerentes de fondos que administran más de $ 1.000 millones también deberán considerar una esperada caída en el volumen de negociación en bonos que vencen antes de 2006 si deciden quedarse con los suyos.

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