Invierte el gobierno u$s 480 M para energía, pero en el Ecuador
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Efusivo, Rafael
Correa ayer
con Cristina
Kirchner en
Ecuador. La
Argentina
invierte en
energía en ese
país cuando
falta aquí.
Entre los
acuerdos, hay
un envío de
pesistas a
aprender en
las alturas de
Quito.
La planta que se comenzaráa construir tendría la capacidad para generar 1.500 megavatios por hora y se convertiría en el proyecto de este tipo más grande de la historia de Ecuador. La Argentina cobraría parte de los u$s 580 millones que se gastarán cuando la empresa comience a trabajar. Sin embargo, la empresa IMPSA, de Enrique Pescarmona, que aportará las turbinas de Coca Codo Sinclair, y la constructora Cartellone recibirán los pagos a medida que avance el proyecto, con lo cual serán los primeros favorecidos por el meganegocio lanzado ayer en Quito. Enrique Pescarmona es uno de los empresarios que más pudo beneficiarse de las cercanías políticas de los Kirchner en el exterior. Antes de esta hidroeléctrica en Ecuador, Pescarmona ingresó a través de IMPSA en Venezuela en diferentes obras, como la construcción de una represa hidroeléctrica de Tocoma, un negocio de u$s 520 millones que fue presentado personalmente por el bolivariano Hugo Chávez. En este caso, y a diferencia de SIDOR y Techint, se trata de un proyecto en el que el gobierno venezolano va pagando a medida que avanza la obra, por lo que no hay peligro de nacionalización. Antes, en noviembre de 2005, Pescarmona había realizado una apologética abierta al gobierno de Néstor Kirchner en Mar del Plata, cuando era presidente de la 41ª Convención de IDEA, pese a que el jefe de Estado decidió no visitar el evento.
Para que este viaje hacia Ecuador no quede en la memoria únicamente por el lanzamiento del proyecto Coca Codo Sinclair, el gobierno decidió que acompañe a Cristina de Kirchner gran parte del gabinete argentino.
Además del canciller Jorge Taiana y del ministro de Planificación, Julio De Vido, de la comitiva participaron el ministro de Trabajo, Carlos Tomada; los legisladores Agustín Rossi, Miguel Angel Pichetto, Adela Cegarra y Pedro Guastavino; el vicegobernador bonaerense, Alberto Balestrini, y el secretario de Deportes, Claudio Morresi.
En el acto de ayer hubo un momento algo incómodo. Fue cuando Correa recordó -sin mencionarlo-los retrasos que hay en la puesta en funcionamiento del Banco del Sur, un proyecto bolivariano que debería estar en marcha desde marzo, pero que por diferencias entre Chávez y Luiz Inácio Lula da Silva todavía permanece en la categoría de idea por concretar. Ayer Chávez recordó los retrasos y dijo que cuando el banco esté en marcha, « permitirá comenzar a poner fin a esta deleznable e inútil dependencia político-financiera».
Antes del almuerzo y de la presentación del proyecto de la central hidroeléctrica, Cristina de Kirchner y Correa hablaron en privado durante algo más de una hora. Allí debatieron sobre la próxima obra bilateral que encararán la Argentina y Ecuador en conjunto. Se trata de la navegabilidad del río Napo en Ecuador, que es parte del proyecto para la interconexión multimodal entre Manta (Ecuador) y Manaos (Brasil). En la conversación se habló sobre la idea, aventurando que se trata de una alternativa al uso del canal de Panamá.
Anoche, la Presidente y la comitiva retornaban a la Argentina, en un vuelo de aproximadamente ocho horas.




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