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Esta iniciativa va en línea con la idea que manejan desde el Palacio de Hacienda, que consiste en pedir colaboración a países del G-7 para avanzar en la negociación con los pequeños bonistas. De esta forma,
La segunda contempla la sustitución en un plazo de 90 días con obligaciones bancarias italianas a cinco años, con un rendimiento mínimo de 4%, por un valor de 70 por ciento de los bonos y por un máximo de 85.000 euros.
La tercera, orientada a los inversores más «sofisticados», prevé un beneficio fiscal máximo de 50.000 euros en un plazo de cinco años, por déficit debidos a la adhesión y ofertas públicas de intercambio de los bonos argentinos, con títulos admitidos por el Banco de Italia y la Consob (órgano de control de la Bolsa).
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