5 de octubre 2004 - 00:00

Jeans de diseño argentino "vuelan" a Madrid y a Miami

Sol Acuña y Josefina Helguera, las «madres del invento»: a cinco años de su creación, la marca de las «alitas» en los bolsillos traseros multiplicó por diez su facturación. «La hicimos porque no había ropa canchera en la Argentina.»
Sol Acuña y Josefina Helguera, las «madres del invento»: a cinco años de su creación, la marca de las «alitas» en los bolsillos traseros multiplicó por diez su facturación. «La hicimos porque no había ropa canchera en la Argentina.»
«No tengo qué ponerme ni tengo dónde comprarlo.» Esta frase, que para muchas mujeres es apenas la descripción de una situación ficticia, en el caso de Sol Acuña (ex modelo y conductora de TV) fue el disparador de uno de los éxitos más grandes en indumentaria del último lustro: Rapsodia, cuyos vaqueros con «alitas» en los bolsillos traseros son ya casi tan reconocidos como algún polista o algún cocodrilo.

Conversando con su amiga Josefina Helguera -que acababa de cortar su relación con Vía Vai, fundada por Paula Cahen D'Anvers- surgió la idea de crear una marca «canchera, divertida e inspirada en la música y las imágenes de los años sesenta» (dice Helguera). En sólo cinco años en el negocio, y habiendo pasado del local inicial a los siete actuales -más la venta a distribuidores mayoristas- multiplicaron por diez su facturación, la que viene registrando un crecimiento de casi 200% anual sin interrupciones.

Ambito Financiero
conversó con estas dos jóvenes empresarias que comparten la propiedad de Rapsodia con Francisco de Narváez (tiene 50% de las acciones), y que están a punto de abrir en Chile, Miami y Madrid. Veamos.

Periodista:
¿Cómo surgió la idea de las «alitas»?

Sol Acuña: No fue sino hasta la segunda temporada que se nos ocurrió; al principio jugamos con imágenes como la de un tigre, un águila, un toro... Pero bordadas quedaban demasiado fuertes; en cambio las alitas nos gustaron y ahí están...


P.:
¿Cómo llegaron a De Narváez?

Josefina Helguera: Desde el primer momento pensamos que nos hacía falta un inversor con experiencia en el mundo de los negocios: todo el tiempo salen marcas, tienen un ciclo exitoso y después desaparecen porque sus fundadores o las venden a fondos de inversión o se llevan todas las utilidades, no reinvierten y la calidad cae. Nosotras no queríamos eso, y por conocidos en común llegamos a Francisco.


P.:
¿Cómo es la relación entre la «pata» creativa, que son ustedes, y la «capitalista»?

S.A.: Excelente; cuando preparamos el lanzamiento trabajamos intensamente el plan de negocios con la gente que designó (y con él mismo). Por ejemplo, estamos haciendo ahora una encuesta para saber qué le gusta a la gente de nuestra marca y qué no; es una idea de él porque no le alcanza con la «intuición» de que andamos bien.


P.:
¿Cuánto de lo que venden es hecho en el país?

J.H.: Hoy es 70%; cuando arrancamos era 50%, pero obviamente hoy resulta conveniente fabricar acá. El tema es que antes éramos pocos, y teníamos los proveedores casi para nosotras solas; hoy no dan abasto...


• Exportación

P.: Con los costos argentinos y con el producto que tienen, ¿por qué no salieron más agresivamente a exportar?

S.A.: Vamos de a poco... No queremos que venga alguien, llene una valija de ropa nuestra y la venda en algún lugar que no podemos controlar. Hasta ahora sólo tenemos un acuerdo con un representante en Uruguay, pero estamos cerca de hacer otros similares para Madrid, Miami y Chile. Pero nuestra principal preocupación es poder satisfacer la demanda que se genere: hoy, con la capacidad instalada de los proveedoreslocales, no sabemos si estaríamos en condiciones.


P.:
Dadas las dificultades que describen para fabricar acá, ¿no están buscando talleres en Lejano Oriente para confeccionar las líneas dedicadas a la exportación, como hacen otras marcas?

J.H.: Sí; lo pensamos. Casi todo lo que traemos viene de la India, que no es barata, pero estamos buscando en otros países donde fabrican las grandes marcas.


P.:
¿Cuánto representan los jeans de sus ventas?

S.A.: La mitad. El resto son otras prendas: camisas, tejidos, accesorios. Hace poco salimos con una pequeña colección para niños, y hacemos algunos jeans para varones, pero casi a pedido de los «amigos» (léase Francisco).


P.:
¿Cuánto las afectan la piratería y las falsificaciones?

J.H.: Bastante, pero tenemos un estudio que hace el seguimiento de los falsificadores; se ha incautado mercadería y hasta hemos logrado que alguno nos indemnizara. Pero en general se trata de copias muy burdas.


P.:
¿Van a abrir más locales?

S.A.: Sí, pero no en la Argentina por ahora, sino los que mencionamos en el exterior. Lo importante es tener allá un representante que entienda el perfil de su propio consumidor. De lo contrario, es muy fácil confundirse.


P.:
¿Cuántos eran cuando arrancaron, y cuántos son hoy?

J.H.: Eramos cuatro, y hoy trabajan en Rapsodia 150 personas.


Entrevista de Sergio Dattilo

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