Jubilados: empezar por los últimos, para llegar a todos

Economía

El Gobierno no buscó ningún ahorro fiscal a partir de esta medida. Al considerar la actualización de la masa jubilatoria junto con los bonos de diciembre y enero, el efecto fiscal se vuelve considerablemente positivo. Además, hay en promedio una recomposición del poder adquisitivo del 4%.

Tras el anuncio del viernes, empieza a clarificarse el nuevo paradigma en materia previsional. A partir de la Conferencia de Prensa de la semana pasada, se planteó el tratamiento especial en materia de aumentos para jubilados, pensionados y beneficiarios de la AUH, en tránsito hacia la nueva Ley de Movilidad. Con este primer mojón, se empieza a saldar el debate que se había iniciado allá por diciembre del año pasado cuando el nuevo Ejecutivo había suspendido la fórmula previsional sancionada por el anterior gobierno en diciembre del 2017.

Con el anuncio de un aumento porcentual del 2,3% y una suma fija de $1.500 para los jubilados del régimen general de ANSES se pueden sacar algunas conclusiones relevantes, para evaluar los efectos de esta medida, tanto como su incidencia para los diferentes componentes del sistema de la seguridad social.

En primer lugar, destacar que el Estado Nacional no buscó ningún ahorro fiscal a partir de esta medida. En efecto, cuando se analiza el conjunto de la actualización de la masa jubilatoria junto con los bonos de diciembre y enero, el efecto fiscal se vuelve considerablemente positivo. Claro que la malinterpretación de estos días buscó dejar por fuera al efecto de los bonos de diciembre y enero.

Por otra parte, si se tiene en cuenta la variación del monto total erogado en jubilaciones en términos reales (es decir, con respecto a los aumentos de precios), se encuentra que no habría un ajuste real habiendo un efecto positivo en términos de poder adquisitivo (considerando una inflación estimada del 8% para el primer trimestre del año). Asimismo, si a esto se le suma el monto erogado a través del bono en diciembre y en enero, el aumento de la masa nominal total podría alcanzar el 13%. Con lo cual, la masa jubilatoria habrá aumentado en términos reales en los primeros meses del nuevo gobierno (de diciembre a marzo) aproximadamente un 4% en términos de poder adquisitivo. Ergo, ni con respecto a la fórmula derogada ni con respecto al aumento general de precios el gasto en jubilaciones y pensiones habrá disminuido en los primeros meses del nuevo gobierno.

Así, se genera una redistribución positiva al interior del régimen general de ANSES. El 75% de las jubilaciones y pensiones aumentarán en marzo más de lo que hubiesen aumentado con la fórmula de movilidad jubilatoria suspendida. Además, el 87% de los beneficios tendrá un aumento igual o superior al 8%, en línea con la inflación que se proyecta para el primer trimestre de este año.

Los sectores más beneficiados serán los de más bajos ingresos. Los haberes mínimos (que pasarán de $ 14.067,93 a $ 15.891,5) tendrán un incremento del 4,6% en términos de poder de compra (sin contar el bono). Y los que cobren hasta $ 20.000 le ganarían a la inflación en hasta un 1,7%. Cabe recordar que desde la sanción de la fórmula de movilidad jubilatoria en diciembre del 2017 los haberes jubilatorios medios perdieron un 12% de su poder adquisitivo y lo que cobran la mínima un 14,5%. Con lo cual, la gran mayoría del universo de jubilados y pensionados estaría recomponiendo por primera vez en mucho tiempo el poder adquisitivo de sus haberes.

Mayor aún es la ganancia que experimentarán los beneficiarios de la jubilación mínima, si se tienen en cuenta los bonos de diciembre y enero. Así, por ejemplo, un beneficiario de la mínima habrá recibido hasta el mes de marzo de 2020 unos 11.829 pesos adicionales (10.000 pesos en concepto de bonos y $1.826 pesos por el aumento por decreto), mientras que con la fórmula anterior solo hubiesen recibido $1.626.

Por último, las últimas medidas de la Anses deben ser comprendidas dentro de una política integral por parte del Estado Nacional dedicada a recomponer los ingresos de los sectores más vulnerables. Dentro de esta política se encuentran no solo los bonos y aumentos a los jubilados, pensionados y receptores de asignaciones, sino también el congelamiento del precio de los servicios públicas, la entrega de medicamentos gratis por parte del PAMI, la reducción de las tasas de interés a los prestatarios de los créditos ANSES, entre tantas otras.

Incluso, esta semana se anunció la devolución de hasta $700 en la compra de alimentos y bebidas que realicen jubilados de la mínima y destinatarios de la Asignación Universal por Hijo. Esta medida aplicará a partir del mes de marzo y significa una gran inversión por parte del Gobierno nacional. Además, dado que la devolución se realiza sobre compras hechas a través de tarjetas de debito, es una medida que coopera con la formalización de la economía a raíz de un aumento del consumo.

Cuidar a las y los jubilados es un imperativo moral para esta gestión. Partiendo de una situación apremiante por la brutal licuación de ingresos de los últimos años, ya no hay lugar para seguir ajustando. A pesar de la aguda restricción presupuestaria, la intención desde el primer día es recuperar el poder adquisitivo de los haberes. Empezando por los últimos, para llegar a todos.

Secretario General de la ANSES

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