El presidente de la Nación, Néstor Kirchner, dio el primer paso concreto para poner un pie en el Banco Central. El martes por la noche, ordenó retirar del Senado dos pliegos de directores de la autoridad monetaria, Ricardo Ferreiro y Rafael Iniesta, que no tenían aún confirmación legislativa.
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Esta decisión no puede ser leída como una represalia tras las declaraciones del presidente del Banco Central, Alfonso Prat-Gay. De hecho, se produjo la noche anterior a la polémica disertación del funcionario en un desayuno de trabajo.
Ferreiro e Iniesta llegaron al BCRA el año pasado, pero se mantienen en sus puestos por decreto. Ninguno consiguió la autorización correspondiente del Congreso, tal como lo exige la actual legislación.
•Intención
Esta actitud del Poder Ejecutivo podría implicar que ambos cesen automáticamente en sus funciones. El avance demuestra la intención de no insistir con sus nombramientos, lo que libera el espacio para ocupar tos puestos con gente propia. Todavía no trascendió en qué nombres estaría pensando Kirchner para ocupar estos puestos que quedarían vacantes. Las elecciones de los funcionarios que habrían entrado en desgracia no es casual. El caso de Ferreiro estaba «cantado» por haber llegado al Central de la mano de la recomendación de Aldo Pignanelli, el último titular de la institución y muy enfrentado con el ministro de Economía, Roberto Lavagna. Iniesta, por su parte, llegó por recomendación del propio Lavagna, pero pronto comenzó a manejarse como «líbero».
No son los únicos que están nombrados «a comisión». El vicepresidente de la entidad, Pedro Lacoste, y los directores Félix Camarasa y Víctor Bescos tampoco cuentan con la aprobación legislativa.
La movida del gobierno apunta a quedarse al menos con dos sillones en la autoridad monetaria y compensar así la presencia de distintos sectores. La eventual llegada de al menos dos kirchneristas al Central equilibraría la situación que hoy controla con comodidad el propio Lavagna.
Prat-Gay, por ejemplo, tiene a su mano derecha, Pedro Lacoste, en la vicepresidencia pero se abstuvo de nombrar otros directores. El duhaldismo cuenta con un cargo en un puesto clave, como es la superintendencia de Bancos, ocupada por Jorge Levy, que durante muchos años fue el contador personal del ex presidente Eduardo Duhalde. •Aliados
En tanto, Lavagna cuenta con varios aliados propios, como Víctor Bescos y Félix Camarasa, a quien en su momento postuló para la presidencia. Otro director, Augusto Magliano, que llegó nombrado por Pedro Pou, mostró una importante capacidad para darse vuelta y ahora es fiel a los deseos de Lavagna.
Un director que se quedó sin aliados políticos es Guillermo Lesniewer, la única cara cercana a la corriente del CEMA que quedó en el BCRA. Pero, como fue nombrado por pliego del Senado, resulta más difícil de desbancar. Ricardo Branda es vicepresidente segundo y el contacto político que el BCRA tiene con el Congreso.
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