24 de enero 2007 - 00:00

Kirchner a CGT: la baja de Ganancias debe ser por ley

El Congreso le dejó abierto el camino a Néstor Kirchner-en el Presupuesto 2007 para que decidiera una suba del mínimo no imponible en el Impuesto a las Ganancias por decreto -que luego debía ser refrendado por el Congreso- o bien a través de una ley, para poder así despegarse del costo de esa decisión en medio de la negociación salarial con la CGT.

Eso es precisamente lo que dice el artículo 28 del Presupuesto Nacional 2007 --incluido durante el debate en la Cámara de Diputados por pedido del gobierno-que establece la forma de financiar una suba en el mínimo no imponible de Ganancias que mejore el salario real de sectores medios, pero no delega claramente a Kirchner el poder de tomar esa decisión por un decreto de necesidad y urgencia.

Esa redacción, a propósito imprecisa, le permite ahora a Kirchner negociar con Hugo Moyano una salida de la CGT hacia el Congreso para exigir una ley que modifique Ganancias. Pero en el caso de haber acordado con los sindicalistas congelar los reclamos salariales por seis meses al menos, a cambio de una suba en el mínimo no imponible en ese tributo, Kirchner hubiera emitido un DNU, que la bicameral de control de esos decretos podría ratificar en tiempo récord. Que esa medida fuera constitucional o no tiene poca importancia: ¿quién cuestionaría una popular suba de salarios a través de una baja de impuestos?

Pero Kirchner parece dispuesto a tomar el otro camino y enviar a la CGT al Congreso.Algunos diputados del kirchnerismo ya mostraban ayer preocupación por el tema, sobre todo por las anteriores incursiones de Héctor Recalde -a quien Moyano ahora encargó analizar el impacto de Ganancias en los sueldos-en cuestiones impositivas, como cuando elaboró exenciones a medida para los trabajadores del petróleo, violando el básico principio de igualdad ante la ley que rige la tributación.

  • Preocupación

  • «En realidad, a mí me preocupa mucho que Recalde se haya transformado en un tributarista. Su visión tributaria deja de lado el primer elemento de cualquier impuesto que es la igualdad», decía ayer uno de los diputados peronistas con más experiencia en el tema.

    Pero fuera de esas consideraciones, existe una realidad incontrastable, producto en parte de las diferencias que se generaron con la salida de la convertibilidad y la inflación computada desde ese momento contra la evolución de los salarios: un incremento hoy de 15% en cualquier sueldo superior a $ 2.000 corre peligro de pasar en su mayoría a las arcas de la AFIP, con lo que no habría mejora en los sueldos.

    Por otro lado, es impensable que, al menos en el mundo occidental, se piense en excluir la cuarta categoría -empleados en relación de dependencia-del alcance del Impuesto a las Ganancias. Es cierto, también, que en esos países la tasa de IVA es mucho menor que en la Argentina, donde sumando ese tributo, Ganancias y los aportes previsionales se llega a contabilizar casi la mitad del salario de un trabajador.

    Toda esa discusión no pasará públicamente por la Casa Rosada, donde Kirchner ya fue debidamente notificado de los reclamos por incrementos salariales de entre 20% y 35%, según el sindicato de que se trate, independientemente de la suba en el mínimo no imponible en Ganancias que baje la presión impositiva sobre esos ingresos.

    El debate, entonces, se dará en el Congreso. Los diputados deberían partir del esquema de financiamiento que fija el propio artículo 28 del Presupuesto 2007 que deriva la recaudación del Fondo Anticíclico a «compensar parcialmente, en su caso, la reducción de la recaudación tributaria producto de eventuales incrementos en las deducciones del artículo 23... de la Ley de Impuesto a las Ganancias... en el monto no imponible».

    El artículo concluye aclarando que el Poder Ejecutivo «dentro del plazo de 120 días de promulgada la presente ley, dictará, en caso de considerarlo procedente, las normas reglamentarias pertinentes, en relación con lo preceptuado en el párrafo anterior». Es decir, está claro que Kirchner puede reglamentar la asignación de recursos para la reforma en Ganancias, pero no puede tomar por sí mismo la decisión de subir el mínimo no imponible.

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