16 de enero 2006 - 00:00

Kirchner pide a Brasil que frene incentivos para inversiones

El gobierno de Lula llevó a su país a ser el primero en atraer inversiones extranjeras en Sudamérica • La Argentina, que ocupó el primer lugar en la década del '90, en este momento pasó a estar cuarta luego de Colombia, Chile y Brasil, y quinta en Latinoamérica, porque el primer puesto lo ocupa México • La excusa de Lula da Silva para no poder limitar incentivos impositivos y cesión de tierras fiscales a quienes vienen con sus capitales del exterior es que son decisiones de los estados, equivalentes a provincias, y no del gobierno nacional brasileño • Igual Kirchner insistirá con esto porque le cederá a Brasil cosas importantes, por caso, el apoyo para su liderazgo en Sudamérica.

En su primer viaje oficial a Brasil, la ministra de Economía, Felisa Miceli, pondrá un nuevo tema sobre la mesa de discusión con el país vecino: pedirá al gobierno de Luiz Inácio Lula da Silva que acepte negociar con la Argentina una política común para la recepción de inversiones extranjeras.

La preocupación de la ministra es que Brasil se transformó en los últimos años en una verdadera aspiradora de fondos de largo plazo, relegando notablemente a la Argentina. Por supuesto, aquí hay culpas internas por los cambios de reglas de juego tras la devaluación, pero también por una política de fuertes subsidios que aplican los brasileños a distintos estados para favorecer la radicación de industrias en su territorio.

El tema será planteado por Miceli al ministro de Industria del vecino país, Luiz Furlan. Todo será en el marco de la reunión de presidentes que en Brasilia convocará a partir del miércoles a Néstor Kirchner, al brasileño Luiz Inácio Lula da Silva y, luego, al venezolano Hugo Chávez. Este último recién arribará el jueves.

• Clave

Para la Argentina es clave recuperar inversión extranjera para sostener la expansión económica y prevenir una suba mayor de la inflación.

Si bien la discusión por la política de atracción de inversores arranca recién ahora, tiene varios antecedentes. Por ejemplo, en la última reunión del Mercosur que se desarrolló en diciembre en Montevideo, se dispuso a través de una resolución analizar «la coordinación de incentivos y la necesidad de equilibrar la localización de inversiones productivas» en la región.

Para la Argentina, se trata no sólo de eliminar las asimetrías comerciales con el principal socio comercial, sino también emparejar las fuerzas en lo que a recepción de inversiones se refiere. Según esta postura, así como el gobierno brasileño subsidia a los productores locales (que luego pueden exportar con muchas ventajas), también lo hace con los inversores del exterior para que tengan condiciones más «amigables». Aquí el problema central de la Argentina es que prácticamente carece de incentivos para captar fondos de largo plazo, por ejemplo, a través de exenciones impositivas.

Uno de los principales escollos para avanzar sobre esta cuestión es que las ventajas fiscales son estaduales (es decir que las otorga el Estado provincial y no la Nación), por lo que resultaría mucho más difícil destrabarlas. Sí, en cambio, se podrían negociar los créditos subsidiados provenientes del BNDES, el banco brasileño de fomento de la producción.

Las discusiones en torno a este punto prometen ser arduas.De hecho, quedó establecido que recién para el 31 de diciembre de 2006 deberá elevarse una propuesta de los países miembros del Mercosur sobre la política futura por seguir en esta cuestión.

Roberto Lavagna
ya había planteado en 2004, cuando en un viaje a Brasil pidió, tras una reunión con su par Antonio Palocci, elaborar un « código de buenas prácticas» para el tratamiento de inversiones productivas. Pero en ese momento prácticamente no se avanzó.

Por otra parte,
los gobiernos de la Argentina y Brasil retomaron el viernes las negociaciones para establecer antes de fin de mes un mecanismo automático de limitación de las importaciones intra-Mercosur. Se fijó una agenda de reuniones en las que se procurará evitar que las ventas de un país dañen la industria del otro. Esta propuesta argentina para regular el comercio bilateral está incluida en la Cláusula de Adaptación Competitiva (CAC). Además, los dos países quieren cerrar antes de marzo la nueva Política Automotriz Común (PAC).

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