1 de marzo 2005 - 00:00

Kirchner reanuda sesiones del Congreso. Legisladores borrarán viejos aplausos. Se aguarda una sesión corta pero tensa

Néstor Kirchner celebrará hoy ante el Congreso el fin del canje de deuda y el inicio de una nueva era. Será una corta sesión -el Presidente debe partir a la asunción del mando en Uruguay-, pero se esperan protestas por la falta de información en el caso Southern Winds. Se teme, además, que el Presidente caiga en un triunfalismo excesivo y comprometa la imagen del país, que todavía debe renegociar su acuerdo con el FMI. Sería una señal negativa en lo político y en lo económico que el peronismo festejara los anuncios con la misma euforia lamentable que lo hizo en diciembre de 2001, cuando Adolfo Rodríguez Saá proclamó el default. Y puede perjudicar también a la economía que se minimicen el papel futuro del Fondo en la renegociación de tarifas y la relación con el G-7 y con los acreedores que quedaron fuera del canje. La oposición intentará recordar, además, que aún resta negociar con aquel organismo el pago de u$s 7.000 millones este año. Esos argumentos, sumados a una pobreza que aún ronda 50% de la población y al peligro de inflación, justifican que el Presidente actúe con la precaución que le exigen incluso dentro de su gobierno.

Horacio Pernasetti
Horacio Pernasetti
P ocas veces como hoy, un discurso del presidente de la Nación ante la Asamblea Legislativa ha despertado tantos enigmas. La sensación que recorría ayer a las mentes más sensatas del Congreso --incluyendo radicales, peronistas, aristas y provinciales-era de miedo. Temen que Néstor Kirchner utilice esa tribuna para lanzar un mensaje triunfalista en exceso sobre el resultado del canje de deuda que termine perjudicando la estrategia del gobierno, sobre todo cuando aún no se conocen los resultados finales aunque se estime que supera 70%. Y más aún, que los adictos de siempre a la Casa Rosada colaboren con la puesta en escena festejando como lo hizo toda la izquierda y el peronismo la declaración del default en el mismo recinto el 22 de diciembre de 2001.

¿Cuál es el peligro, entonces, de un desborde de optimismo presidencial por el resultado del canje y el futuro de la deuda?


Básicamente la negociación con el FMI que, se considera, está siendo minimizada por el gobierno a la hora de realizar gestos y declaraciones, y que será más gravitante en 2005 que lo que anuncia el Ejecutivo. Por lo menos así se percibe en el Parlamento.

• Recuerdos

Tampoco había ayer demasiada euforia sobre la convocatoria espontánea que puede generarse en la Plaza de los Dos Congresos para recibir a Kirchner. Todos recuerdan que en su anterior mensaje a la Asamblea Legislativa se había anunciado la presencia de cien mil adeptos en esa plaza y apenas se juntaron algunas banderas para cubrir la avenida Entre Ríos. La excusa perfecta fue la imposibilidad de un festejo popular, ya que el Presidente tiene que partir inmediatamente a Uruguay en helicóptero.

Kirchner ingresará hoy al Congreso a las 8.30, aunque la Asamblea Legislativa que inaugurará el 123º período ordinario de sesiones comenzará a sesionar a las 8, tres horas más temprano que lo normal para permitir que Kirchner llegue a tiempo a la asunción de Tabaré Vázquez a la presidencia de Uruguay. Es precisamente en esa media hora previa cuando el oficialismo teme que radicales, aristas y, sobre todo, Luis Zamora, aprovechen para armar un escándalo en el recintopidiendo la interpelación de ministros como José Pampuro o Alberto Fernández por las responsabilidades del gobierno en el caso del contrabando de cocaína a España en las valijas de Southern Winds.

Ese pánico en el peronismo seguía ayer intacto, tanto como el que parecen tener a un posible incendio o atentado que llevó a extremar hasta el ridículo la cantidad de matafuegos, bomberos, médicos y ambulancias que harán guardia dentro y fuera del Palacio del Congreso.

• Enfasis

Se sabe que el Presidente pondrá énfasis en recalcar los beneficios del canje de deuda y la salida del default, el anuncio de un crecimiento sostenido a futuro, la lucha contra la desocupación y la pobreza, el plan federal de obras públicas, la reforma judicial, la política de derechos humanos y de seguridad.

Se sabe también que el Presidenteno dejará de mencionarlas mejoras salariales --primera incógnita-, ni la renegociación de las tarifas y marcos regulatorios de servicios públicos -la otra gran
incógnita-

• Posicionamiento


Ayer, cada uno de los bloques tomó posiciones ante lo que pueda pasar con el discurso presidencial:

• El radicalismo, tal como aseguran hicieron en la tristemente célebre Asamblea Legislativa donde
Adolfo Rodríguez Saá declaró el default -aunque se lo haya visto a Raúl Alfonsín, entonces senador, aplaudiendo con fervor-, se ha puesto de acuerdo en no aplaudir hoy ninguna manifestación de triunfalismo por parte de Kirchner. En realidad, más que ponerse de acuerdo sobre la espinosa cuestión, han recibido instrucciones de todos los asesores y jefes partidarios que ordenaron no involucrarse de lleno con un festejo kirchnerista de impredecibles consecuencias. Horacio Pernasetti, jefe del bloque radical, ya había anticipado que la UCR no daría su veredicto hasta conocer el resultado final del canje. Después del aire que le significó al partido el triunfo en Santiago del Estero, están dispuestos a reafirmar sus posiciones.

• Los principales asesores económicos de la UCR sostienen: «En
primer lugar no se puede decir hoy que basta con la prescindencia del Fondo en el problema de la deuda. Vamos a necesitar algún procedimiento especial del FMI en la negociación con ese organismo y, en el futuro, que el Fondo abandone esa ' prescindencia' y les recomiende a los bonistas que no entraron en el canje que lo hagan. Porque esos casos son los que nos van a complicar la vida cuando en el futuro la Argentina quiera colocar deuda.»

• «Todavía no hay nada que festejar»,
afirman. «La urgencia para salir del default era para que las empresas comiencen a conseguir financiamiento y garantizar así crecimiento y no esencialmente por necesidades del Estado. Falta mucho camino a recorrer. 'Fue una locura aplaudir el default y sería lo mismo hacerlo ahora'.»

• «Triunfalismo con inflación no es lógico. Como dijo Lavagna hace poco, la inflación siempre esta detrás de la puerta. Eso más la crisis de Ezeiza complicándose cada día mas, 50% de argentinos por debajo de la línea de pobreza, la presión salarial que no cesa y algunos hechos urticantes como la jubilación de privilegio para los docentes, son justificativos suficientes para no ser triunfalistas», explicó el mismo radical.

• Los provinciales fueron igualmente duros. El santafesino
Alberto Natale sintetizó: «Nuestra postura es escuchar y nada más. Es muy bueno que el canje haya tenido un alto nivel de aceptación, pero en esa operación quedó 40% de la jubilación de los argentinos y de los inversionistas locales perjudicados. Hay tanto para festejar como para llorar. Para las finanzas públicas la operación es buena, pero el crédito de una Nación es otra cosa

• Natale, al igual que la UCR, puso énfasis en la renegociación de tarifas de servicios públicos y la necesidad de acordar con el Fondo como preámbulo indispensable. «Pero
además hay otro tema: no se puede festejar el canje con la misma actitud que se hizo el default adelante de un FMI con el que este año tenemos vencimientos por u$s 7.000 millones, que no sé con qué se van a pagar (no se contemplaron en el Presupuesto), si no se consigue un roll over.»

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